CIUDAD DEL VATICANO, jueves 11 de septiembre de 2008 (ZENIT.org).- La red internacional de Cáritas está preocupada por la devastación provocada por los últimos huracanes en Cuba y se ha movilizado para ofrecer ayuda a afectados.
"Sólo en Pinar del Río hay 365.000 personas damnificadas por el paso de los huracanes y más de 120.000 hogares severamente dañados", explica Maritza Sánchez, directora de Caritas Cuba, en el primer informe de situación remitido a la red internacional de Cáritas tras el paso de los huracanes "Gustav" e "Ike" por la mayor de las Antillas.
"El tendido eléctrico ha sido gravemente afectado y las torres que unen Pinar del Río con el sistema energético nacional son literalmente un amasijo de hierros --añade. Según la información oficial, la reparación demorará para algunos lugares largo tiempo, lo que dificultará la cocción de los alimentos que generalmente se hace con energía eléctrica".
"El territorio de la isla de Pinos ha quedado asolado --agrega Maritza Sánchez-- y sabemos, por contactos telefónicos con algunas personas, que la mayoría de los daños en las viviendas y edificios públicos se debieron a la pérdida de ventanas y puertas, por donde penetraron los vientos y arrasaron todo lo que había dentro. Los tanques de agua de los edificios fueron arrastrados y literalmente molidos por los vientos, partiendo las tuberías".
Según informa Cáritas Cuba, las familias más afectadas han sido evacuadas y están viviendo en hogares de vecinos y familiares.
Para la directora de Cáritas "la puede tornarse compleja, dada la carencia de recursos y servicios".
La mayor prioridad de en esta primera etapa de la emergencia está, junto a la distribución de ayuda de emergencia, en la reparación de las viviendas que han perdido sus cubiertas.
















