11S: Los primeros en responder fueron luz en un día de oscuridad

El padre Lombardi reflexiona sobre el décimo aniversario del atentado

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 13 de septiembre de 2011 (ZENIT.org).- Los sacrificios realizados por los primeros en responder durante el 11S ofrecieron un rayo de luz en un “día de oscuridad”, dijo el portavoz del Vaticano.

El padre jesuita Federico Lombardi, director de prensa del Vaticano, afirmaba esto en un editorial en la Radio Vaticano en el 10º aniversario del ataque terrorista.

“Han pasado diez años desde el increíble ataque terrorista que estrelló cuatro aviones llenos de pasajeros inocentes contra los edificios que simbolizaban el poder económico, político y militar de los Estados Unidos en Nueva York y Washington”, comenzó diciendo.

El padre Lombardi destacó que unas 3.000 personas murieron ese día, “y otros mil más en los días sucesivos a causa del polvo y de las toxinas que se dispersaron con la caída de las Torres Gemelas”.

Añadió que no sólo murieron ciudadanos de los Estados Unidos, sino “gente de más de 70 nacionalidades, de diferentes credos y culturas”.

“Mientras que muchos trataban de escapar de una muerte inminente, cientos de personas corrían hacia el peligro para ayudar a las víctimas”, afirmó el sacerdote. “Ellos dieron sus vidas por salvar otras. Estaban convencidos que eso era lo que tenían que hacer y estaban preparados para hacerlo”.

“El sacrificio de los bomberos de Nueva York y de otros que actuaron como ellos sigue siendo un mensaje de luz esplendorosa en un día de oscuridad”. Se calcula que más de 400 voluntarios murieron el 11 de septiembre, incluidos los 343 miembros del New York Fire Department.

¿Quién venció?

El padre Lombardi se lamentó de que en 2001, el “nuevo milenio que acababa de comenzar no se convirtió en un tiempo de paz sino que, una vez más, en un tiempo en que el odio quiso mostrar su poder”.

Y diez años después, añadió, “todavía existe la guerra y los problemas no se han resuelto. Osama Bin Laden, el responsable, fue asesinado pero no parece que el terrorismo vaya a acabar por ello”.

Con todo, continuó, a pesar de la tragedia del 11 de septiembre, el odio no fue la respuesta principal: “¡Con cuánto compromiso de compasión, de servicio, de oración, con cuánto deseo de comprensión, de diálogo y de paz, respondieron, de forma discreta pero concreta, aquellos que no se dejaron llevar por la desesperación ni por el deseo de venganza!”

“¡Cuánto odio pero también cuánto amor! ¿Quién prevaleció? ¿Quién prevalece hoy? ¿Quién prevalecerá?”

“Nosotros, que nos inspiramos en el nombre de Dios”, añadió el padre Lombardi, “queremos que todos los que le dan culto recuerden una vez más la invencible voluntad de servir a la vida y a la paz”.