15.000 personas en la Jornada Mariana de la Familia de Torreciudad

Monseñor Monteiro de Castro: «La familia contribuye al bien común»

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MADRID, 15 septiembre 2003 (ZENIT.org-VERITAS).- El Santuario de Torreciudad ha recibido este fin de semana unas 15.000 personas, llegadas de todos los puntos del país y algunas desde otros como Estados Unidos, Francia o Lituania, para participar en la XIV Jornada Mariana de la Familia, que ha presidido el Nuncio de Su Santidad en España, monseñor Manuel Monteiro de Castro.



En un mensaje enviado por la Secretaria de Estado de la Santa Sede y firmado por el Cardenal Angelo Sodano, «el Santo Padre Juan Pablo II saluda cordialmente a los organizadores y participantes en la Jornada» y «les exhorta a renovar su compromiso de crear en la vida familiar de cada día un ambiente de amor entrañable, generosa entrega y mutua comprensión y servicio, alentada por la gracia de Dios, para cumplir así su vocación de ser fuente de vida y la primera escuela de convivencia y de crecimiento en los valores del evangelio».

El Nuncio ha expresado a los medios asistentes su alegría por encontrarse en Torreciudad y ha evocado recuerdos personales con san Josemaría Escrivá: «Estoy feliz por encontrarme aquí, en este santuario que muestra su devoción mariana».

Durante la homilía, monseñor Monteiro ha recordado como la mayor de todas las obras que ha hecho el Todopoderoso es, haber hecho a «la Santísima Virgen Madre de Jesucristo, verdadero Dios y Verdadero Hombre y Madre nuestra».

Y ha continuado diciendo que, «como Madre Dios tiene un poder de intercesión ilimitado». Para el Nuncio, «el camino que Ella nos indica para alcanzar el trono de la gracia, que es el camino que conduce a Cristo y a la felicidad, pasa por la humildad, la oración y abrirse a Dios».

«Necesitamos dar espacio a Dios: Conocer lo que Él quiere; Descubrir la libertad de los hijos de Dios; Ser fieles y leales», ha indicado.

También, ha invitado a seguir el ejemplo de san Josemaría, que ha promovido «entre los fieles cristianos de toda condición una vida coherente con la fe en las circunstancias cotidianas y especialmente por la santificación del trabajo».

Con respecto a la familia ha indicado que, es la célula fundamental de la sociedad y «contribuye al bien común». «La Familia que reza unida, permanece unida», ha concluido.

Esta Jornada se organiza todos los años, con el fin de poner bajo el patrocinio de Santa María los hogares cristianos. En esta ocasión, los participantes han querido unirse al Año del Rosario proclamado por Juan Pablo II y han rogado a la Virgen por la paz en el mundo, y para que todos vivamos una profunda conversión, pidiendo muchas vocaciones de servicio en la Iglesia.