26.000 PERSONAS EN LOS EJERCICIOS ESPIRITUALES DE COMUNIÓN Y LIBERACIÓN

Mensajes del Papa y monseñor Luigi Giusanni al encuentro de Rímini

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RIMINI, 25 mayo (ZENIT.org).- «El hombre es el punto en el que toda la realidad se transforma en conciencia, se transforma en pregunta, urgencia de un significado…». Así introducía el padre Stefano Alberto los ejercicios espirituales anuales de la Fraternidad de Comunión y Liberación, que acaban de celebrarse en Rímini (Italia) bajo el tema «Qué es el hombre y cómo puede descubrirlo».



Los 26.000 adultos participantes en el encuentro y los miles que desde 16 países lo seguían en directo vía satélite se llevaron la grata sorpresa de una conexión en vídeo con el fundador del movimiento de Comunión y Liberación, monseñor Luigi Giussani, quien en una breve meditación, refiriéndose al Misterio de la Encarnación, recordó cómo «la mirada a Jesús en el seno de la Virgen es la cosa más liberadora, más grande que podemos concebir».

La otra sorpresa fue el mensaje de puño y letra de Juan Pablo II, enviado a monseñor Giussani con ocasión de los ejercicios. En el texto subraya que «es sólo en el misterio del Verbo encarnado donde encuentra cumplimiento el misterio del hombre».

Pero en nuestra sociedad, recuerda Stefano Alberto, se ha afirmado una mentalidad que exalta «la renuncia a la exigencia de felicidad» y casi «una tendencia obligatoria a la infelicidad (que nace de decir “no es posible”)».
Sin embargo, el hombre no puede abandonar la búsqueda de la verdad, y es el propio «impacto con la realidad, con las cosas, lo que le despierta de nuevo la exigencia de felicidad y de verdad». Porque la realidad es siempre «signo de algo más». Por lo demás «el hombre es un interrogante precisamente porque existe la respuesta» y es en la realidad donde el hombre «percibe el Misterio, un Tú, una existencia que me hace ser». Y en la Encarnación, «el Misterio que se hace hombre», el ser se hace presente: en Jesucristo, Dios nacido «del vientre de una mujer».

La respuesta a la pregunta «qué es el hombre» se transforma entonces en acontecimiento, apunta don Alberto, «a través del encuentro con esta Presencia» que «se convierte en forma de todas las relaciones». Y para el hombre de hoy el encuentro es posible «a través de su cuerpo», esto es, la Iglesia.

También afrontó con profundidad el valor de la unidad, «la categoría fundamental» porque «sólo en Jesús podemos entregarnos en la unidad como criterio de nuestro juicio». No se trata de consenso, «porque es Él quien hace posible esta unidad» a través de «la carnalidad» de su Presencia. Y la carnalidad, concluye don Stefano Alberto, «son la autoridad, el carisma, los sacramentos».

Un importante reconocimiento para la Fraternidad de Comunión y Liberación ha venido de la presencia del cardenal James Francis Stafford, presidente del Pontificio Consejo para los Laicos, quien recordó durante la celebración de una de las eucaristías que «los movimientos se cuentan entre los frutos más bellos del Concilio».