46 nuevos misioneros en honor de los mártires chinos canonizados

Como agradecimiento por los 32 nuevos santos de la familia de san Francisco

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ROMA, 2 oct (ZENIT.org).- El agradecimiento por la canonización de los 32 mártires de la familia franciscana, testigos de la fe en China, se concreta en el deseo de seguir anunciando el Evangelio a todas las gentes. En el curso de unas vísperas solemnes, celebradas ayer en la iglesia romana de Aracoeli, el ministro general de los franciscanos, el padre Giacomo Bini, entregó el mandato misionero a 36 religiosas franciscanas misioneras de María y a una decena de frailes, que partirán hacia todo el mundo.



«Enviando 15 religiosas a Africa, 9 a América Latina, 4 a Rusia, 6 a los países árabes y 2 (una india y una coreana) a China-Hong Kong, hemos querido decir gracias al Señor por nuestras mártires», señala sor Benedetta, de las Franciscanas misioneras de María, hoy presentes en 74 países con 8.000 religiosas.

En 1898 tenían en China cinco comunidades, entre las que estaba la de Shanxi, donde llegaron 7 franciscanas el 4 de mayo de 1899. Fueron asesinadas el 9 de julio del año siguiente, durante la masacre realizada por los Boxers en la misión de Taiwan-fu. Ahora las jóvenes mártires europeas --dos italianas, tres francesas, una belga y una holandesa de entre 25 y 34 años-- entregan el relevo a 36 hermanas de varias nacionalidades, que desde un mes están reunidas en Grottaferrata, localidad cercana a Roma, para prepararse para salir como misioneras.

«Nuestras comunidades son internacionales: en una misma fraternidad están presentes varias culturas como signo de la Iglesia universal, para testimoniar que la reconciliación entre los pueblos es posible», explica sor Elena, 36 años, que irá a Rusia, donde las religiosas colaboran con el obispo ortodoxo de Novgorod y asisten a los sin techo.

Un objetivo que anima también a sor Silvana, de 35 años, que irá a Siria: «¿Qué voy a hacer en un país musulmán? No voy para hacer algo sino para ser allí la presencia de Cristo».

Además de las 36 religiosas, recibieron el mandato algunos hermanos franciscanos que irán a Congo, Ruanda, Albania y Rusia y 4 sacerdotes que abrirán una casa de formación en Bruselas para los futuros misioneros. Su proyecto es formar comunidades multinacionales en países donde los conflictos entre etnias están todavía candentes.