60 movimientos católicos en Italia quieren globalizar la solidaridad

Condenan el terrorismo y la guerra preventiva en Irak

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ROMA, 22 septiembre 2002 (ZENIT.org).- Sesenta movimientos y organizaciones católicos presentes en Italia proclamaron este domingo en Florencia un manifiesto en el que se comprometen a globalizar la solidaridad, y a trabajar contra la guerra, primera enemiga del desarrollo.



El documento es firmado por miembros de realidades eclesiales como la Acción Católica, San Egidio, Focolares, Comunión y Liberación, Pax Christi, y otras instituciones que representan diferentes sensibilidades eclesiales.

El encuentro del que ha surgido el manifiesto, celebrado en el Centro de congresos de Florencia, fue convocado por monseñor Ennio Antonelli, arzobispo de Florencia.

Al saludar a la Asamblea, el prelado dijo este sábado: «Nosotros decimos "no" al terrorismo internacional; "no" a la guerra preventiva, "no" a la globalización dirigida por las finanzas internacionales con el único objetivo del lucro».

«Decimos por el contrario "sí" a la globalización de la solidaridad --añadió--; "sí" al desarrollo integralmente humano, "sí" a las reglas e instituciones verdaderamente representativas, adecuadas para gobernar el mercado global, "sí" a la cooperación internacional, a la primacía de la educación y de la formación».

Estas propuestas del arzobispo ya habían sido recogidas en el manifiesto conclusivo, elaborado con mucho trabajo, a causa de la amplia representación de instituciones signatarias. Algunas de las conclusiones fueron ilustradas en el encuentro por el arzobispo Diarmuid Martin, observador permanente de la Santa Sede ante la ONU.

Juan Pablo II saludó públicamente a los participantes en el encuentro al tomar la palabra este domingo al rezar con los peregrinos la oración mariana del «Angelus», en la residencia pontificia de Castel Gandolfo.

El Santo Padre consideró que estas asociaciones de inspiración cristiana han ofrecido con esta iniciativa «una visión ética y solidaria de la globalización».

Tras comentar la importancia del lema del encuentro y del manifiesto --«La paz, condición esencial para el desarrollo global»-- invitó a los organizadores, entre los que se encuentran también los obispos de la región italiana de Toscana a «seguir unidos en la construcción dela civilización del amor y de la paz».

Unir a realidades eclesiales tan dispares no ha sido fácil. En julio de 2001, con motivo de la Cumbre de los ocho países más industrializados (G-8) que se celebró en Génova, estos movimientos y asociaciones protagonizaron un debate público y abierto.

En esta ocasión, monseñor Antonelli ha logrado unirles sugiriendo ir al fondo del desafío que presenta la globalización a los creyentes.

La fórmula en la que todos los movimientos y asociaciones se han reconocido fue forjada por el mismo arzobispo: «Para nosotros, los cristianos, los problemas de la globalización y de la paz son problemas de Cristo, y no una simple cuestión ética».