'A san Camilo resulta mucho más fácil entenderlo y admirarlo que imitarlo'

Entrevista al padre Francisco Álvarez, superior provincial de España

| 1171 hits

Por Francisco Javier Rodríguez Enríquez

MADRID, miércoles 11 julio 2012 (ZENIT.org).- Pronto se cumplirán los 400 años de la muerte de san Camilo, fundador de la Orden de los religiosos camilos. Queda lejos aquel 14 de julio de 1614. Sin embargo, cuando miramos hacia él nos damos cuenta de que san Camilo recortó distancias. Es decir, tal vez sea tan de hoy como de ayer.

En esta entrevista, el padre Francisco Álvarez, provincial de los religiosos camilos de España y Argentina, nos habla de su mensaje.

Da la sensación de que a ustedes, los camilos, les resulta fácil hablar de san Camilo…

--P. Álvarez: Por varias razones. Porque lo conocemos, lo amamos y nos sentimos orgullosos de él. Pero, tanto o más, porque en relación con él no hay que “inventar” nada (valga la expresión) ni dar laboriosas explicaciones. A Camilo, como a todos los grandes servidores de los pobres y enfermos, resulta mucho más fácil entenderlo y admirarlo que imitarlo. Ellos son la versión más hermosa y comprensible del Evangelio.

Sabemos que san Camilo, además de ser lo que podríamos llamar un héroe de la caridad, fue también un innovador

--P. Álvarez: Claro, porque el amor, cuando es genuino y gratuito, también es creativo. Rompedor de esquemas. Conecta con lo más inmediato de la persona y con sus necesidades más profundas e íntimas. Me alegra especialmente comprobar que quienes, por ejemplo, hoy en día hablan de humanización de la asistencia y de alianzas terapéuticas, están diciendo o buscando “algo” que Camilo hizo y promovió entonces.

Esto se concreta, por ejemplo, en…

--P. Álvarez: En aquellos tiempos, como ahora, la humanización de la asistencia se tradujo en dignificar la profesión sanitaria (muchos eran auténticos “mercenarios), en realizar el servicio como una auténtica obra de arte, en atender al enfermo en su totalidad (comenzando, no por la confesión de los pecados, sino por una buena higienización al ingreso en el hospital), en extremar la delicadeza en el trato… “Más corazón en esa manos”, era una especie de eslógan para él. En esto fueron maestros Camilo y sus discípulos.

Pero en los tiempos de san Camilo no se hablaba de “alianzas terapéuticas”. ¿En qué sentido se adelantó a los tiempos también en esto?

--P. Álvarez: Pues sí, digámoslo con toda sencillez y sin hacer piruetas mentales… Ante todo, concibió el servicio como una tarea o misión comunitaria/colectiva, de equipo, por tanto con sentido de totalidad y, al mismo tiempo, de organización. Luego, y esto fue también novedoso, creó una asociación de voluntariado (tan auténtico como los de ahora), llevó la música al hospital, implicó a los pastores de la Iglesia. Es decir, en el centro de la catolicidad, Camilo propuso y urgió el servicio a los enfermos como misión de toda la Iglesia.

Dice que en 2014 se cumplirán 400 años de su muerte. Supongo que tendrán intención de celebrarlo

--P. Álvarez: Sí, en toda la Orden con muchas iniciativas. Pero sin ningún tipo de triunfalismo, sin caer en la posible seducción de una publicidad, en definitiva, inútil. Es lógico que queramos honrar a san Camilo y agradecerle su obra. Pero nos mueve sobre todo el deseo de promover en el mundo de la salud y en la Iglesia los valores que él vivió. También hoy sigue siendo maestro. Su espíritu sigue vivo.

Tengo entendido que los Camilos de España están programando, entre otras cosas, una publicación biográfica “diferente” titulada “Diez miradas sobre san Camilo de Lelis”. ¿Es así?

--P. Álvarez: Sí, será original, porque la figura de Camilo, su obra y sus mensajes serán vistos por diez personas, cercanas a la Orden, la mayor parte seglares, representantes de varias profesiones, condiciones o “estados” de vida: médico, enfermera, bioeticista, biblista, periodista, obispo, gerente de hospital, discapacitada, creativo, y un joven.

La Orden de los Ministros de los Enfermos fue fundada por san Camilo de Lellis en 1582. Los Religiosos Camilos están presentes en los cinco continentes y trabajan en los campos de los cuidados asistenciales, de la intervención sociosanitaria y de la pastoral de la salud, así como en la formación en estos ámbitos. Su deseo es que los enfermos de todo el mundo sean atendidos en la globalidad de su ser y se empeñan en la humanización de los servicios asistenciales y sanitarios para que los cuidadores pongan, como repetía san Camilo, “más corazón en las manos”. En España tienen comunidades en Barcelona, Sant Pere de Ribes, Valencia, Sevilla y Tres Cantos (Madrid). Su carisma se sintetiza en “Cuidar y enseñar a cuidar”.

Para más información: www.camilos.es