Abrió un rayo de luz entre nubes grises

Sentimiento del postulador general de la Familia Paulina

Roma, (Zenit.org) Redacción | 944 hits

Palabras sencillas, inmenso desafío. Así resumiría la impresión que he experimentado al escuchar la homilía del Santo Padre Francisco.

Ciertamente todos hemos podido entender el sentido de sus exhortaciones. Ha recordado que como sumo pontífice ha recibido de Jesucristo un poder: el verdadero poder, que es el del servicio, que tiene su cumbre en la Cruz. “Sólo quien sirve con amor sabe cuidar”. Una gran lección, ante todo, para los mandatarios de todo el mundo, presentes en el acto. Pero todos tenemos el deber de ser en el mundo de hoy signos de “esperanza contra toda esperanza”.

Pienso que este es el punto central y auténticamente profético del nuevo Papa: ser signo de esperanza. Él ha logrado abrir en el mundo un rayo de luz en medio de las abundantes nubes grises que nos rodean. Este creo que es, en este momento, el sentido más profundo de la presencia del Papa Francesco en la Iglesia y en el mundo hoy.

En medio de tanta corrupción, desesperanza, decepciones, intereses creados; de tantas frustraciones y tantas ambiciones, de tantos abusos y egoísmos que están en el origen del sufrimiento de mucha gente, sobre todo de los más débiles, ahí está el rayo de luz que irrumpe en la oscuridad del mundo.

En este momento todo el mundo fija la mirada en este hombre sencillo, accesible, que nos hace sentir de cerca el espíritu del Evangelio, el estilo de Jesús, cercano a la gente sencilla, especialmente a los más necesitados. Justamente eso es lo que el mundo más necesita en este momento histórico. Por eso la gente ha descubierto inmediatamente y con gran alegría este signo de la morada del Espíritu de Dios en su Iglesia.

Un signo de esperanza, pues. Pero una esperanza que debe convertirse en realidad. Y el Papa ha recordado a todos, especialmente a aquellos que desempeñan cometidos especiales, las varias clases de responsabilidad que hemos recibido del Creador.

Pero este signo se transforma también en un desafío para todos nosotros, los fieles, y para todos los hombres y mujeres de buena voluntad. Estas actitudes positivas, que el Papa ha proclamado debemos asumirlas todos para que el rayo de esperanza que el Papa Francisco ha lanzado llegue a convertirse en luz meridiana en un mundo que tanto lo necesita.

Para llevar a cabo esta vocación a cuidar, se necesita una gran fe como la de san José y también mucha bondad e incluso ternura, que no es la virtud de los débiles, sino de los fuertes, de los verdaderos discípulos de Jesús de Nazaret.

Se trata de un desafío que nos atañe absolutamente a todos.

P. José Antonio Pérez, SSP
Postulador General de la Familia Paulina