«Acogida, inculturación y buen humor»: las claves de un buen obispo, indicó Francisco

Los "baby bishops" encuentran al santo padre en El Vaticano. Cada año visitan la Tumba de Pedro los recién consagrados.

Roma, (Zenit.org) Redacción | 1656 hits

Permanezcan siempre en medio del rebaño, no caigan en el espíritu del arribismo y den testimonio con su vida de aquello que enseñan: fueron algunas de las exhortaciones que el papa Francisco ha dirigido la mañana del jueves a los participantes de la conferencia dirgida a los nuevos obispos, organizado cada año en Roma por la Congregación para los Obispos y la Congregación para las Iglesias Orientales.

"Somos llamados y constituídos pastores no de nosotros mismos, sino del Señor; y no para servirnos a nosotros mismos, sino al rebaño que se nos ha confiado". El papa Francisco partió de aquí para realizar su reflexión sobre la naturaleza y la misión del obispo. El papa se centró especialmente en el verbo “apacentar” que, según él significa "acoger con generosidad, caminar con la grey, estar con las ovejas".

Vuestro corazón, dijo, "sea tan grande como para dar cabida a todos", los que "encontrarán a lo largo de sus días" y que "irán a buscar".

Acogedores y cercanos

"A partir de ahora pregúntense: ¿aquellos que llamarán a la puerta de mi casa, como la encontrarán? Si la encuentran abierta, a través de su bondad, su disponibilidad, experimentarán la paternidad de Dios y entenderán cómo la Iglesia es una buena madre que siempre acepta y ama".

"Acoger a todos –añadió--, para caminar con todos". E invitó a los nuevos obispos a "ponerse en camino con sus fieles", "compartiendo sus alegrías y esperanzas, dificultades y sufrimientos, como hermanos y amigos, pero aún más como padres, que son capaces de escuchar, comprender, ayudar, orientar".

Padres y hermanos

También dirigió un saludo especial a los presbíteros, los más cercanos al obispo, "colaboradores indispensables para buscar consejo y ayuda, a quienes atender como padres, hermanos y amigos":

"Una de las primeras tareas que tienen está en el cuidado espiritual del presbiterio, pero no se olviden de las necesidades humanas de cada sacerdote, sobre todo en los momentos más delicados e importantes de su ministerio y de su vida. ¡Nunca es una pérdida de tiempo el que pasa con los presbíteros!

Recíbanlos cuando lo piden; no dejen sin respuesta una llamada telefónica (...) ante la llamada de un presbítero: si no puedo este día, por lo menos el día siguiente para responderle y luego ver si podemos encontrarnos, estar en proximidad constante, en contacto permanente con ellos".

Inmersos e inculturados

Luego se refirió a la "presencia en la diócesis ", del obispo, reiterando que los pastores deben "tener olor a ovejas". Su presencia, continuó, "no es secundaria, es esencial". Esta presencia, dijo, "la pide el mismo pueblo que quiere ver a su obispo caminar con él, estar cerca de él".

"¡Lo necesitan para vivir y para respirar! ¡No se cierren! Bajen en medio de sus fieles, incluso en las periferias de sus diócesis y en todas aquellas "periferias existenciales" donde hay sufrimiento, soledad , degradación humana. Presencia pastoral significa caminar con el pueblo de Dios: delante, señalando el camino; en el medio, para fortalecerlo en la unidad; detrás para que nadie se quede atrás, sino, sobre todo, para seguir la intuición que tiene el pueblo de Dios para encontrar nuevos caminos".

Un obispo que vive en medio de los fieles, añadió, "tiene los oídos abiertos" para escuchar "la voz de las ovejas". Y esto también a través de las organizaciones diocesanas que "tienen la tarea de asesorar al obispo".

Esta presencia pastoral, prosiguió, "le permitirá llegar a conocer a fondo también la cultura, las usanzas, las costumbres de la región". Agregó que los obispos deben "¡sumergirse en el propio rebaño!" El papa dirigió su atención al "estilo de servicio a la grey", que, según él, debe ser la humildad, y "también la austeridad y la esencialidad".

Ni príncipes ni arribistas

"Nosotros pastores, no somos hombres con ‘psicología de príncipes’, hombres ambiciosos, que son cónyuges de una Iglesia, en espera de otra más hermosa, más importante o más rica. Y esto es un escándalo (...). ¡Estén atentos de no caer en el espíritu del arribismo! ¡Eso es un cáncer, eh! No se trata solo de palabras, sino también con un testimonio concreto de vida que de que somos maestros y educadores de nuestro pueblo. El anuncio de la fe nos pide conformar la vida con aquello que se enseña. Misión y vida son inseparables. Es una pregunta que nos hacemos cada día: ¿aquello que vivo coincide con lo que enseño?".

El papa hizo hincapié en lo importante que es para el obispo "permanecer con las ovejas". Permanecer en la diócesis "sin buscar cambios o promociones". Incluso "¡la antigua ley de la residencia no ha pasado de moda! Es necesaria para el buen gobierno pastoral”. Claro, dijo, “las otras Iglesias o la Iglesia universal pueden pedir de ausentarse de la diócesis", pero esto debe hacerse "por el tiempo necesario y no por lo general". La residencia, continuó, "no solo es necesaria para una buena organización, no es un elemento funcional; ¡tiene una raíz teológica! Están casados con su comunidad".

Pedir la gracia del buen humor

"¡Eviten el escándalo de ser ‘Obispos de aeropuerto’!", les dijo a los también conocidos como «baby bishops». Y añadió: "Sean pastores acogedores, caminando con su gente, con amor, con misericordia, con la dulzura del trato y firmeza paterna, con humildad y discreción, capaces de ver también sus límites y tener una dosis de buen humor".

Continuó diciéndoles: "Esto es una gracia que debemos pedir, los obispos, nosotros. Todos tenemos que pedir esta gracia: 'Señor, dame el sentido del humor'. Encontrar el camino para reírse de sí mismo, primero, y un poco de las cosas. ¡Y permanezcan con su rebaño! ¡Permanezcan con su rebaño!".

"La presencia de dos obispos sirios --concluyó el papa-- nos lleva a todos una vez más a pedir a Dios el don de la paz. Paz para Siria, paz para el Medio Oriente, la paz para el mundo".

Traducido y adaptado por José A. Varela del texto en italiano de Radio Vaticana