Acto de reconciliación entre católicos alemanes, polacos y checos

Histórica ceremonia en el santuario de la Virgen de los «no nacidos»

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JESENIK, 25 sep (ZENIT.org).- En sintonía con los deseos y las iniciativas de Juan Pablo II en este Jubileo del año 2000, siete mil personas de nacionalidad alemana, polaca y checa se pusieron ayer de rodillas, en un santuario de la República Checa, para pedirse perdón mutuamente por las ofensas y violencias del pasado.



La histórica ceremonia tuvo lugar en el santuario mariano dedicado a la Virgen de los «no nacidos», situado entre los montes de Zlate Hory: un lugar sagrado destruido en tiempos del régimen comunista y totalmente reconstruido con donaciones procedentes de los tres países.

En la guía de las tres «caravanas» jubilares, reunidas para pedirse perdón recíprocamente por antiguas heridas del pasado, se encontraban monseñor František Lobkowicz, obispo de la diócesis checa de Ostrava-Opava, el obispo polaco de la diócesis de Opole, Jan Kopiec, y el abad del monasterio benedictino alemán, el padre Angelus Waldstein.

Durante la concelebración eucarística, los tres líderes religiosos reconocieron, en nombre de sus respectivos países, sus faltas en el testimonio del amor de Cristo, a causa de una historia pasada en la que se constatan violencias y abusos.

El período nazi y las tensiones que siguieron a la segunda guerra mundial, «han causado heridas que todavía no se han cerrado entre nuestros países», continuaron diciendo los dos obispos y el religioso benedictino. «Estas heridas hacen difícil la convivencia entre nuestros países incluso hoy».

Concluyeron elevando una oración de petición de perdón por el pasado, pero asumiéndose también «su propia responsabilidad para el futuro de Europa central».