Afganistán: Arrestados otros 35 cooperantes por apoyar al cristianismo

El régimen talibán continúa con la oleada de represión

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ESTAMBUL, 12 septiembre 2001 (ZENIT.org).- Las autoridades del régimen talibán de Afganistán han arrestado a otros 35 trabajadores humanitarios afganos a lo largo del fin de semana pasado, informa la agencia Compass.



Con estas detenciones, son ya más de 50 los afganos encarcelados por el régimen integrista islámico, desde primeros de agosto, acusados de ayuda encubierta al trabajo misionero cristiano.

Según cooperantes que, por razones obvias no desean ser identificados, al menos 35 afganos empleados por la recientemente prohibida «International Assistance Mission» (IAM) fueron detenidos en oficinas del Ministerio de Planificación en Kabul, cuando acudieron a recibir sus salarios.

Las fuentes dijeron que una radio estatal ordenó a los miembros afganos del equipo de IAM que acudieran para recibir sus pagos al Ministerio de Planificación que coordina a todas las organizaciones de ayuda extranjera. Cuando los afganos aparecieron, fueron arrestados.

Según Associated Press en Pakistán (APP), una cooperante expatriada dijo que sabía que entre 15 y 17 afganos empleados de la IAM habían sido arrestados por la policía religiosa talibán desde que el grupo de ayuda cristiano fue clausurado el pasado 31 de agosto. El Gobierno talibán no ha confirmado o comentado esas detenciones.

IAM, una agencia de voluntariado privada que tiene 117 profesionales de 17 países trabajando en cinco ciudades de Afganistán, ha empleado a unos 300 afganos en sus proyectos. Su entero equipo directivo extranjero fue expulsado del país hace diez días.

El régimen talibán acusó a IAM y a otra agencia cristiana, SERVE, de tener relaciones con la organización de ayuda «Shelter Now», clausurada a primeros de agosto acusada de tratar de convertir al cristianismo a afganos musulmanes. La policía religiosa del régimen arrestó a ocho extranjeros y 16 afganos que trabajaban para «Shelter Now».

El 10 de septiembre, desde Kabul, un portavoz del Comité Internacional de Cruz Roja (ICRC) dijo a Compass que su oficina no tenía «informaciones precisas en este momento» sobre el arresto de 35 afganos del equipo de IAM.

Un funcionario talibán ha declarado a AP que algunos de los 16 afganos que trabajaban para «Shelter Now» podrían ser o condenados a cadena perpetua o a morir ahorcados. Los que están en mayor peligro, dijeron fuentes locales, son los afganos que enseñan las lenguas locales a los extranjeros.

Según el ministro responsable de la policía religiosa, a cada afgano culpable de convertirse al cristianismo se le darían tres días para retractarse y volver al Islam. Pero si escapa a la pena de muerte por su arrepentimiento, dijo, deberá hacer frente a otros castigos por «traicionar su religión y tradiciones».

El ministro talibán del Vicio y a Virtud Mohammed Wali declaró que los afganos podrían se acusados porque «tenían que saber lo que estos extranjeros estaban haciendo y no informaron de ello».

Aunque los talibán afirman que tienen «serias evidencias» de que el equipo extranjero de «Shelter Now» predicaba el cristianismo, no han presentado pruebas de que ningún afgano se haya convertido recientemente.

Los funcionarios talibán no descartan la pena de muerte ni siquiera para los extranjeros, indicando que, una vez que se llegue a un veredicto, el castigo se decidirá «según los principios de la ley islámica».

«Si el crimen es digno de prisión, serán encarcelados ­-dijo el presidente de Justicia del Tribunal Supremo Taliban Noor Mohammed Saqib a Afghan Islam Press (AIP) la pasada semana--. Si el crimen es merecedor de la horca, serán colgados».

Mientras tanto, a doce periodistas extranjeros que cubren el juicio en Kabul a los ocho cristianos extranjeros, se les impidió dejar el hotel y sus habitaciones fueron registradas en la búsqueda de cámaras, películas y videos.

Las autoridades talibán dijeron que los periodistas serían castigados por tomar fotografías de los acusados extranjeros ­-seis mujeres y dos varones-- cuando comparecieron ante el tribunal el día anterior.

Retratar o filmar a la gente está prohibido por los talibán, aunque en ocasiones se han hecho concesiones a esta regla en caso de noticias llamativas.

Los cuatro alemanes, dos australianos y dos estadounidenses, acusados fueron acompañados el 8 de septiembre por varios familiares y representantes diplomáticos de cada uno de sus países al juicio, donde por primera vez oyeron los cargos.

«No tenemos la oportunidad de defendernos ­-declaró German George Taubmann, director de «Shelter Now» en Afganistán, y uno de los ocho acusados. No hemos convertido a nadie. Estamos anonadados por las acusaciones».

Según datos de la ONU, unos 250 cooperantes extranjeros supervisan las operaciones de ayuda y emplean al menos a unos 20.000 afganos en todo el país.

Con escasez de puestos de trabajo y unos salarios locales en torno a los 4 dólares al mes, los afganos hasta ahora mostraban mucho interés por trabajar para las organizaciones de ayuda occidentales. Pero el golpe contra los extranjeros ha expandido por el país el miedo a ser vistos en público con extranjeros, según declaran trabajadores humanitarios en Kabul.

«La amistad con los infieles está prohibida», dijo el juez jefe Saqib durante su sermón en la oración del viernes en la mezquita Pul-e-Khishti de Kabul el 7 de septiembre. El juez advirtió a los fieles musulmanes que se mantengan lejos de los «infieles» no musulmanes, declarando que son malos y que tratan de destruir su fe.