África necesita redescubrir el don de Dios volcado en la grandeza del ser humano

«Una esperanza para África», a examen en Rimini

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RIMINI, jueves, 23 agosto 2007 (ZENIT.org).- El verdadero recurso de África es redescubrir la grandeza del ser humano y la belleza que Dios le ha dado, advirtió el lunes en el Mitin de Rimini --organizado por Comunión y Liberación-- Rose Busingye, enfermera para pacientes de Sida en Kampala (Uganda).



Se contó entre los ponentes del encuentro celebrado bajo el título «Una esperanza para África: Burundi, Uganda...».

En ese contexto, la enfermera africana advirtió de que el mayor problema de su Continente no es la pobreza o la falta de infraestructuras, sino «la ausencia de puntos de referencia: no se pertenece a nadie y falta un ideal y sentido de la vida».

Esto ha ocasionado una inseguridad general en las relaciones interpersonales.

De ahí que Rose Busingye, con sus pacientes, no sólo responda a sus necesidades materiales, sino que se esfuerce por hacerles tomar conciencia de su valor infinito, no reducible a la desolación en la que están sumergidos.

«La esperanza de África es la esperanza de la que tienen necesidad los hombres de todo el mundo: saber de quién son», subrayó.

En su opinión, «la novedad del hombre sucede si uno pertenece: de ahí nace la civilización nueva».

Para promover este cambio, Rose Busingye apuntó hacia la educación no sólo de los pequeños, sino también de sus padres. Una educación que no se reduzca a enseñar a leer y a escribir, sino que les permita apreciar la belleza de los lugares, de las tradiciones del propio pueblo.

En este sentido, Busingye ha ayudado a mujeres que se dedicaban a partir piedras a realizar trabajos más gratificantes, les ha apoyado para acceder a microcréditos y para llevar a cabo la adopción a distancia para niños abandonados.

Por su parte Jérémie Ngendakumana, presidente del Partido CNDD-FDD en el gobierno burundés desde hace casi dos años, reconoció tener un sueño: «Hacer de Burundi un ejemplo para África, una joya cuyas cualidades puedan transferirse. ¡Larga vida a la amistad entre los pueblos!».

El vicepresidente del Parlamento Europeo, Mario Mauro, también tomó la palabra recalcando su compromiso para que Europa no vuelva a financiar exclusivamente a los Estados, sino que procure proporcionar medios a las realidades locales ya empeñadas en el terreno en actividades de desarrollo.

Condición para la financiación a los gobiernos africanos debería ser el respeto a la libertad religiosa, indicó Mauro.