Alemania: La consecuencias sociales del reconocimiento de uniones gays

Habla Erich Kock, escritor y ensayista católico

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BERLIN ROMA, 14 nov (ZENIT.org-AVVENIRE).- Como un grave atentado al matrimonio y a la familia ha calificado la Iglesia alemana la regulación por parte de la Cámara baja alemana (la Budestag) de las uniones de homosexuales.



Erich Kock, escritor y ensayista católico, en declaraciones el diario «Avvenire» indica que es un impulso hacia una tendencia que puede hacer gran daño sobre todo a las generaciones jóvenes.

--También usted critica duramente al Gobierno federal que ha aprobado esta ley...

--Erich Kock: Sin duda. El Gobierno federal está cometiendo un gravísimo error y añado que no ha buscado honestamente un diálogo con quien tenía objeciones contra la ley. En toda la operación ha habido una buena dosis de hipocresía. Y también de populismo e ideología.

--La oposición sostiene que la nueva ley es inconstitucional.

--Erich Kock: Tiene razón: nuestra Constitución establece claramente la tutela especial del matrimonio y la familia. Una posición de condición especial que se disminuye si se le ponen al lado las uniones homosexuales.

--¿Por tanto un atentado a la institución matrimonial?

--Erich Kock: Ciertamente. Es un durísimo golpe contra esta institución, que ya de por sí, desgraciadamente no goza de óptima salud.

--La Iglesia católica teme un fomento de la homosexualidad. ¿Usted qué piensa?

--Erich Kock: Estoy de acuerdo. Estamos ante una propaganda masiva a favor de la homosexualidad. Hablar de «discriminación», como se ha hecho, para justificar la ley, está fuera de lugar. Yo soy el primero que dice que hay que tratar a los homosexuales como a todos los otros seres humanos, que no hay que marginarlos. Pero esto no quiere decir equiparar su uniones a los matrimonios. Los comportamientos gay deben permanecer como un hecho privado sin una sanción oficial de una ley del Estado.

--El error ya está hecho ¿Se podía impedir?

--Erich Kock: Es difícil decirlo pero efectivamente tengo alguna crítica que hacer: los católicos y en parte también la Iglesia habrían debido efectuar presiones mucho más masivas contra esta ley. Ha habido reacción pero demasiado débil. Ahora no se podrá hacer otra cosa que empeñarse en subrayar la importancia del matrimonio, el verdadero quiero decir, y de la familia.

--¿Ve grandes peligros para la sociedad?

--Erich Kock: Diría que sí. Sobre todo estamos ya ante una fuerte relativización del valor y del compromiso matrimonial. En Alemania se asiste a una gigantesca oleada de divorcios. No sólo. La ley es un signo ulterior de la relativización de la moral y las primeras en pagarlo serán las jóvenes generaciones. Con matrimonios cada vez más a la deriva, con una moral cada vez más confusa, son justamente los jóvenes los que se encuentran cada vez más viviendo en una situación de gran inseguridad. Lo veo cada día en las escuelas, en los centros juveniles. La ley aprobada no hace sino reforzar esta situación. Seré más drástico: la normativa sobre las uniones homosexuales registradas tendrá un efecto negativo masivo sobre la estabilidad moral del país. Y esto no beneficia a nadie. Ni siquiera a todos los que han querido la ley.