Aliento del Papa al Mitin de Comunión y Liberación

Para vivir la vocación del hombre: «ser buscador de la verdad»

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CASTEL GANDOLFO, domingo, 19 agosto 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI ha alentado este domingo a los participantes en el Mitin que organiza el movimiento eclesial Comunión y Liberación a vivir la vocación del hombre, que consiste en «ser buscador de la verdad».



El Papa pronunció desde Castel Gandolfo estas palabras en el día en que en la ciudad italiana costera de Rimini, por primera vez, un secretario de Estado del Papa, el cardenal Tarcisio Bertone, inauguraba este encuentro que durará hasta el 25 de agosto.

Comentando el tema, «La verdad es el destino para el que hemos sido hechos», el obispo de Roma aseguró su oración «para que, a través de las múltiples iniciativas programadas, el Mitin sea para muchos una ocasión fecunda de reflexión y de confrontación para vivir la vocación más profunda del hombre: ser buscador de la verdad y, por ello, de Dios».

Esta edición del Mitin prevé 118 encuentros, conferencias, mesas redondas…, 20 espectáculos, 12 exposiciones, 13 competiciones deportivas, 498 conferenciantes involucrados, 3.211 voluntarios.

En el encuentro, que tiene lugar todos los años desde 1980, participarán centenares de miles de personas, en buena parte jóvenes.

En la homilía de la misa inaugural, el cardenal Bertone reconoció que hoy «da la impresión de que, en el clima de relativismo y escepticismo que penetra en nuestra sociedad, se llega a proclamar una radical desconfianza en la posibilidad de conocer la verdad».

Comentando las lecturas de la liturgia dominical, el colaborador más cercano del Papa en la guía de la Santa Sede explicó que «Cristo es el único que puede identificar la verdad con una persona; Él es la verdad hecha persona, hecha humanidad, y quien le busca y le sigue se realiza plenamente a sí mismo».

Antes de concluir, el purpurado salesiano planteó una pregunta de san Agustín de Hipona: «¿Qué busca el hombre sino la verdad?». Y respondió: «Toda la existencia del hombre está marcada por este interrogante que encuentra plena respuesta en el encuentro con Cristo».