Analfabetismo religioso

La ignorancia, un problema en aumento

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ROMA, jueves, 3 mayo 2007 (ZENIT.org).- Según algunos estudios recientes está aumentando la ignorancia religiosa, incluso de los conceptos más básicos.



En Irlanda, famosa en otros tiempos por su catolicidad, una encuesta revelaba que el 95% de los adolescentes no era capaz de enunciar el primer mandamiento.

La encuesta se ha llevado a cabo con una muestra representativa a nivel nacional de 950 personas por el Lansdowne Market Research, para el Instituto Iona y la Alianza Evangélica de Irlanda. La información de esta encuesta fue presentada por el Instituto Iona el 9 de abril.

Los resultados mostraban que el conocimiento mayor del cristianismo se encuentra entre los mayores de 65 años y el menor en el grupo entre 15 y 24 años. Por ejemplo, el 77% del primer grupo podía decir el nombre de los autores de los cuatro Evangelios, pero, en el grupo de entre 15 y 24 años, sólo el 52%.

Cuando se trataba de nombrar las tres personas de la Santísima Trinidad, el 76% del grupo de más de 65 años lo hacía bien, en cambio, sólo lo lograba el 47% del grupo de entre 15 y 24 años. Preguntados por el número de sacramentos de la Iglesia católica, el 63% de los de más de 65 años respondía correctamente 7, pero sólo el 38% acertaba en el caso de los de entre 15 y 24 años.

«Algunos conocimientos del cristianismo formarían parte del conocimiento general porque Irlanda tiene un profunda herencia cristiana», comentaba en una nota de prensa el 9 de abril David Quinn, director del Iona Institute.

«Desde el punto de vista de la Iglesia, hay una relación obvia entre conocimiento de la fe y práctica de la fe», añadía.

Los resultados de la encuesta suscitaron un debate sobre qué hacer en educación religiosa. John Carr de la Organización Nacional de Profesores pidió un replanteamiento del sistema de educación religiosa, y la introducción de una instrucción en cada fe específica, informaba el Irish Times el 14 de abril.

Asimismo el artículo revelaba que Brendan O’Reilly, director nacional de catequesis de la Iglesia, admitía que era necesario renovar los programas actuales de educación religiosa, que se remontan a los años setenta. Declaró que se estaba trabajando en un nuevo programa, que se completaría en unos 18 meses.

Según otro informe publicado también en abril, esta vez en Inglaterra, un tercio de la población adulta no tiene contacto con ninguna iglesia, a parte de bautismos, bodas y entierros. «Los que van a la Iglesia en el Reino Unido» ha sido publicado por Tearfund, una institución que trabaja en el campo de la fe y el desarrollo. La organización trabaja en asociación con Iglesias cristianas.

Medio cristiano
El informe se basaba en una encuesta representativa de 7.000 adultos. El informe encontró, en general, una división entre las creencias personales y la implicación en una iglesia. Muchos británicos se declaran cristianos, y una alta proporción de gente dice que rezan con una cierta regularidad. No obstante, esto no se traslada a una práctica religiosa regular en términos de participación en una iglesia.

Entre los puntos destacados están los siguientes:

-- El cristianismo es la fe predominante en el Reino Unido con el 53% de los adultos que se profesan cristianos. El resto de religiones suman el 6%, y el 39% declaran no tener religión.

-- Las cifras de los que practican de forma activa son más bajas, con 7,6 millones, el 15% de la población adulta, asistiendo a la Iglesia una vez al mes. Esto incluye a los 4,9 millones que van semanalmente. Si se añadieran aquellos a los que el informe denomina «asistentes a la Iglesia ocasionales» – 5 millones de adultos -, entonces el 26% de los adultos del Reino Unido va a la iglesia al menos una vez al año.

-- A nivel regional, entre aquellos que asisten al menos una vez al mes Irlanda del Norte tenía el porcentaje más alto de personas que asisten a la iglesia regularmente, el 45% de los adultos. Luego hay una gran diferencia con la siguiente región, Escocia, con el 18%. Sigue Inglaterra, con el 14%, y Gales, con el 12%.

-- En Inglaterra, destaca la ciudad de Londres, con una regularidad de asistencia a la iglesia del 20% de los adultos.

-- Dos tercios de los adultos del Reino Unidos, 32,2 millones de personas, no tienen conexión alguna con una iglesia, o con otra religión. Este grupo se divide entre los que la tuvieron en el pasado pero la han perdido – 16 millones – y aquellos en los que la religión nunca estuvo en sus vidas – 16,2 millones.

«Este gran grupo secular presenta el mayor desafío para las iglesias», comenta el informe. El estudio encontró que, en este grupo, la gran mayoría, 29,3 millones «son poco receptivos y están cerrados ante el acudir a la iglesia, el ir simplemente no está en su agenda».

Con el tiempo, este desafío aumentará. Es más frecuente que las personas más ancianas se adhieran a la fe cristiana. Tres cuartos de quienes tienen entre 65 y 74 años, y el 82% de los mayores de 75 años, son cristianos, en comparación con el 53% que es la media general. Sólo un tercio de quienes tienen entre 16 y 34 años son cristianos y, entre los que tienen menos de 45 años, los no religiosos superan a los cristianos. La asistencia regular a la iglesia se desploma hasta sólo el 10% en aquellos que tienen entre 16 y 24 años.

El informe revela, no obstante, que hay oportunidades para las iglesias, si trabajan para llegar hasta los que están abiertos a participar. Basándose en los resultados de la encuesta, entre los adultos que no tienen experiencia de asistir a la iglesia, hay 600.000 que están abiertos a ir en el futuro. Y en cuanto al grupo de quienes han abandonado una iglesia, hay un gran número, 2,3 millones, que también estarían preparados para volver en el futuro.

Formación en la fe
La publicación en marzo del libro «Religious Literacy» (Cultura Religiosa) por parte del profesor de la Universidad de Boston, Stephen Prothero, también presentaba una visión crítica de la situación de la religión. En general, afirma el autor, los norteamericanos tienen un nivel más alto de asistencia a la iglesia que otros países occidentales. Sin embargo no les va tan bien cuando se trata de conocimiento religioso.

El libro cita algunas encuestas y otros materiales que muestran datos parecidos a los descubiertos en Irlanda. Así, mientras que en Estados Unidos se venden cada año 20 millones de Biblias, muchas personas son incapaces de decir el nombre de los autores de los Evangelios o el de uno de los apóstoles.

De igual forma, también encuentran dificultades si se les preguntan que digan al menos cinco de los Diez Mandamientos. La ignorancia es incluso mayor cuando se les pregunta sobre algo de las religiones no cristianas.

Prothero advierte que el analfabetismo religioso es más peligroso que otras formas de ignorancia, dado el importante papel de la religión en la cultura y como fuerza en el mundo. Si queremos entender el pasado, o los debates contemporáneos desde la bioética a la política exterior, necesitamos tener algún conocimiento de la religión.

La religión, sostiene Prothero, será una de las «marcas clave de identidad» del siglo XXI. En concreto: necesitas una cultura religiosa para ser un ciudadano responsable.

Al tratar de identificar las causas de la ignorancia religiosa, Prothero la atribuye a varios motivos. En los círculos académicos, la cultura tiende a ser escéptica con la religión, por lo que tanto los libros de texto como las clases tienden a ignorar la religión, dejando así a los sujetos ignorantes sobre el papel de la misma.

Las Iglesias también tienen algo de culpa. La educación religiosa en las últimas décadas en muchas de las denominaciones cristianas deja mucho que desear, favoreciendo un acercamiento libre en vez de impartir un conocimiento sólido de la Biblia y de la doctrina. Prothero también critica a los padres, por no instruir suficientemente a sus hijos en religión.

Una de las vías para superar la incultura religiosa, recomienda Prothero, son los colegios y las universidades. La enseñanza de la religión en los colegios públicos no debe verse como una quiebra de la división iglesia-estado. Esta enseñanza sería de naturaleza cívica, no moral, para asegurar una educación básica en el cristianismo y en las religiones más importantes.

Para los que ya han terminado el colegio, les anima a ver el acercamiento al conocimiento de la religión como desafío personal y deber cívico. Recomendaciones que hay que esperar que no caigan en saco roto.

Por el padre John Flynn