Ángelus y campanas simbolizan el grito del pueblo congoleño

La Iglesia inicia un programa de formación para la no violencia

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KINSHASA, domingo 15 enero 2012 (ZENIT.org).- Este sábado, todas las campanas de las parroquias de la República Democrática del Congo tocaron para convocar a la oración mariana del Ángelus, queriendo simbolizar también el grito de protesta no violenta del pueblo congoleño. Esto se repetirá todos los sábados de este mes, como parte de un programa de formación en la construcción de la paz anunciado por los obispos, al término de su asamblea plenaria.

Este 12 de enero, en la catedral de Kinshasa, tuvo lugar la eucaristía de clausura de la asamblea plenaria de la Conferencia Episcopal Nacional de la República Democrática del Congo (CENCO). La catedral estaba abarrotada de fieles que oyeron, en el momento de la homilía, la lectura, por parte del secretario general de la CENCO, padre Léonard Santedi, de una declaración final de los obispos congoleños, en la que afrontan con valentía la actual situación del país, titulada “El coraje de la verdad”.

Tras unas elecciones generales, cuestionadas por los observadores internacionales y por la Iglesia, en su máximo representante en Congo, el cardenal arzobispo de Kinshasa Laurent Monsengwo Pasinya, se ha producido un clima de tensión entre la Iglesia y el gobierno de Kabila, con graves descalificaciones de algunos medios de comunicación públicos, dirigidas al purpurado.

Ante la decepción de la mayoría de los congoleños, por la sospecha de fraude electoral, los obispos han suscrito un mensaje valiente de apoyo a su pueblo, que se lanzó en masa a la calle para protestar contra el resultado electoral.

En algunos momentos fuertes de denuncia, en la lectura pública de la Declaración de los obispos, que se han mostrado unánimes en su rechazo a ciertas malas prácticas electorales, los asistentes a la celebración daban gritos de alegría y aplaudían. Algunos presentes comunicaron a ZENIT: “Fue como si un nuevo impulso sacara al pueblo de su decepción y humillación”.

Al final de la misa, el cardenal usó la lengua lingala para anunciar todo un programa de acciones lideradas por la Iglesia y de formación en la espiritualidad de la no violencia.

Los asistentes valoraron la unidad de los obispos, a la hora de tomar postura frente a lo que consideran un atentado a la legalidad democrática.

Por otra parte, para implementar el anunciado programa, tuvo lugar una reunión con todos los agentes pastorales del país, en la parroquia de San José de Matongé, en un barrio emblemático de Kinshasa.

Jacinthe, una profesora católica congoleña que asistió a esta reunión, ha comunicado a ZENIT que los agentes pastorales se sienten muy en sintonía con la Iglesia católica, en estos momentos, porque “está jugando un buen papel en esta situación crítica. La gente lo agradecemos de corazón”.

“Antes de ayer –el 11 de enero--, participé en un encuentro organizado por la Archidiócesis de Kinshasa. En este encuentro había cuatro puntos: Una relectura y una evaluación de lo vivido a nivel socio político; la difusión de la declaración del pueblo de Dios; el anuncio de todo un programa de formación en la política de la no violencia; y un momento de cuestiones y preguntas muy interesante”, declara a ZENIT Jacinthe.

La primera manifestación no violenta de este programa empezó este sábado 14 de enero, a las 12 horas: un ángelus y las campanas que simbolizan el grito del pueblo congoleño.

La Declaración del Pueblo de Dios –informa esta agente pastoral- tiene tres puntos: el reconocimiento de lo positivo y de lo negativo (las irregularidades y trampas, las intimidaciones, las matanzas brutales) en este proceso electoral en su conjunto; las propuestas: la anulación pura y sencilla de las elecciones y la dimisión de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI); las recomendaciones a las fuerzas armadas, la policía y los kuluna (bandidos) en cuanto a la formación en la no violencia y las manifestaciones que van a tener lugar durante todo un tiempo.

En un reciente artículo Le Monde Diplomatique denuncia la permanente inseguridad en que viven los ciudadanos del Congo: “¿Qué país pos-conflicto puede justificar la muerte de 385 soldados por año? Desde los shege (niños de la calle) o los kuluna (bandidos de Kinshasa), pasando por los que cortan los caminos y los chantajistas en el campo, hasta los grupos armados en el Este, la población vive en permanente inseguridad y regularmente es víctima de exacciones de todo tipo”.

Jacinthe comunica su emoción al participar en la misa de la catedral, el 12 de enero, donde los fieles sintieron que la Iglesia está a su lado: “Ayer por la noche hemos participado en la eucaristía final de la Asamblea Plenaria Extraordinaria de los Obispos de la RDC presidida por el cardenal de Kinshasa a las 18 horas. La Catedral estaba repleta y por homilía nos dieron su Declaración”.

“No te puedes imaginar lo completa e importante que es. La acogimos con gritos, lágrimas de alegría. Una verdadera resurrección”, añade Jacinthe.

Al final de la misa, el cardenal invitó y animó a los presentes a participar en la formación y en las manifestaciones pacíficas y, sobre todo, intentar vivir esta no violencia en lo cotidiano.

“Es todo un aprendizaje porque no es fácil --subraya Jacinthe--. Lo que es bonito, muy bonito es que todos los obispos que han venido a la Asamblea han firmado y han ido en la misma dirección. Han apoyado la declaración del cardenal Monsengwo. Es algo histórico. Es un gran paso. Y lo saludamos como un gran regalo en todo este sufrimiento”.

Al final, cada uno de los presentes se fue a celebrar con sus comunidades de fe esta verdadera fiesta de alegría y comunión eclesial, comunica Jacinthe, que lo festejó con otros miembros de la comunidad eclesial.

“No se construye un Estado de derecho en una cultura de trampa, mentira y terror”, afirman los obispos en su decisiva declaración. “Lo que ha pasado al computar los resultados de las elecciones legislativas es inaceptable. Es una vergüenza para nuestro país”, añaden.

Recordando lo resultados de las elecciones presidenciales y legislativas del pasado mes de noviembre, y según su análisis del informe de los observadores eclesiales, los obispos piden al pueblo congoleño “extraer lecciones del proceso electoral”.

Aunque reconocen aspectos positivos en el proceso, denuncian también “irregularidades y debilidades inquietantes”, así como “un clima de terror mantenido y explotado” para alterar las urnas que “ponen en cuestión la credibilidad de los resultados publicados”.

Piden a los organizadores de los comicios que tengan “el valor y la honestidad de extraer las consecuencias pertinentes” y no correr el riesgo de “seguir gobernando el país como un reto”, evitando así que “las tensiones internas más o menos dirigidas a corto plazo culminen, pronto o tarde, en una crisis grave y difícil de resolver”.

Los obispos condenan también la campaña de desprestigio orquestada públicamente contra el cardenalMonsengwo, que en una rueda de prensa, expresó su parecer de que el resultado de la elección presidencial no era “conforme ni a la verdad ni a la justicia”.

En su recomendaciones, los obispos de la CENCO llaman a todo el país a tomar la vía del diálogo y de la no violencia.

Al pueblo piden no ceder al pesimismo, ni a la desesperación, ni a la violencia, ni al tribalismo, ni a la xenofobia; a los actores políticos, que den prueba de madurez y de responsabilidad; al Parlamento, que revise con urgencia la composición de la Comisión Electoral Nacional Independiente (CENI), que no goza de la confianza de la población.

A la comunidad internacional, los obispos solicitan que privilegie “el interés del pueblo congoleño, apoye al pueblo congoleño en su búsqueda de justicia y de paz, y le respete en su autodeterminación”.

Se puede acceder al texto en francés de esta importante declaración episcopal, en la página de la CENCO: http://www.cenco.cd/.

Por Nieves San Martín