Antero Mateo, un ferroviario a los altares

Asesinado en la persecución religiosa española

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 20 diciembre 2005 (ZENIT.org).- De ferroviario a beato pasando por el martirio. Así se puede resumir la vida de Antero Mateo García (1875-1936), cuyo decreto de reconocimiento de su martirio ha sido publicado este martes por la Santa Sede.



Este hombre casado, padre de ocho hijos, de la Tercera Orden de Santo Domingo será elevado a la gloria de los altares junto a once compañeros mártires, hombres y mujeres de la Segunda y Tercera Orden de Santo Domingo.

Antero Mateo García, modesto ferroviario, era un auténtico representante del mundo obrero. Nació el 4 de marzo de 1875 en Valdevimbre, León. Siendo joven, hubiera querido estudiar y ser sacerdote, pero la situación económica de sus padres (era el mayor de nueve hermanos) se lo impidió.

Al trasladarse a Barcelona para trabajar, entró en relación con la Orden de los Predicadores (dominicos), pues participaba en las actividades de su iglesia. Junto a su mujer, se convirtió en miembro de la Fraternidad de la Tercera Orden. Tenía un gran amor por la Eucaristía y el Rosario, que rezaba junto a su familia.

Cuando la persecución religiosa estalló en Barcelona, fue amenazado en su lugar de trabajo. El 8 de agosto de 1936 fue detenido. Le llevaron a Sant Andreu de Palomar, cerca de Barcelona, para ser torturado y fusilado. La investigación realizada con motivo de su causa de beatificación aclara que fue asesinado «por odio a la fe».

Entre sus compañeros mártires, se encuentra otro laico de la Tercera Orden de Santo Domingo, Miquel Peiro Victori, casado (1887-1936) y religiosas dominicas.