Antes de morir, el Papa pidió enviar más ayuda a víctimas del tsunami

Informe del Consejo Pontificio «Cor Unum» sobre las ayudas del pontífice

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 18 abril 2005 (ZENIT.org).- Dos días antes de morir, Juan Pablo II dio disposición para se aumentara la ayuda económica que ya había destinado la Santa Sede a favor de poblaciones golpeadas por el tsunami y por sucesivas catástrofes naturales.



Así lo revela un comunicado publicado este lunes por el Consejo Pontificio «Cor Unum», presidido por el arzobispo Paul Josef Cordes, encargado de distribuir las ayudas en nombre del Papa.

«Entre las últimas disposiciones de Juan Pablo II, dos días antes del encuentro con la eternidad, destaca el envío de ulteriores ayudas para la reconstrucción de una escuela en Sri Lanka (100.000 dólares estadounidenses; unos 77.000 euros) y para las poblaciones de la isla de Nias, en Indonesia, golpeadas por un nuevo terremoto (50.000 dólares, unos 38.500 euros)», revela el comunicado.

El documento, que informa sobre las obras de caridad realizadas por Juan Pablo II a través de «Cor Unum» en 2004, recuerda que «el 27 de diciembre de 2004, al día siguiente del devastador maremoto que había golpeado algunos países del sudeste asiático hasta las costas de Somalia, el Papa Juan Pablo II deseó manifestar su paterna y espiritual cercanía alas poblaciones más tocadas por la grave calamidad».

Por este motivo, dispuso «el envío de inmediatas ayudas a Sri Lanka (100.000 dólares, unos 77.000 euros), a Indonesia (75.000 dólares, unos 57.700 euros), a India (75.000 dólares, unos 57.700 euros), a Tailandia (50.000 dólares, unos 38.500 euros) y a Somalia (10.000 dólares, unos 7.700 euros), que tenían en cuenta las primeras informaciones sobre la gravedad de los daños provocados por el tsunami».

Al informar sobre sus actividades del año 2004, «Cor Unum» recuerda que en julio, el Papa envió como mensajero a las poblaciones de Darfur (Sudán) a monseñor Cordes «para manifestar a esas poblaciones, en su mayoría cristianas, martirizadas por la guerra interna, su paternal y espiritual cercanía, para confirmarles en la fe y alentarles en la esperanza».

«En esa ocasión, el enviado del Santo Padre ofreció a la Iglesia local, en nombre del Santo Padre, una contribución de 100.000 euros (unos 130.000 dólares) para ofrecer auxilios a los más necesitados», revela el texto.

Del 19 al 27 de junio, el arzobispo Cordes, por disposición del Papa, visitó Haití y la República Dominicana, países golpeados por devastadoras inundaciones, llevándoles ayudas.

En nombre del Papa, «Cor Unum» destinó en 2004 1.667.530 dólares estadounidenses (1.284.171 euros aproximadamente) para ayudar a poblaciones afectadas por calamidades (terremotos, huracanes, inundaciones, guerras, refugiados y emigrados, incendios).

Además, el Papa pidió que se destinaran en 2004 2.814.491 dólares (unos 2.168.130 euros) a poblaciones en vías de desarrollo para alentar «su promoción integral, apoyar proyectos a favor de la infancia, de las mujeres, de los ancianos y de los discapacitados».

Por otra parte, la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, creada por el difunto pontífice para ayudar a las víctimas de la sequía o la desertización en esta región africana, aprobó en 2004 169 proyectos por un valor de 2.298.567 dólares (1.771.157 euros).

Los países beneficiados han sido Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Gambia, Guinea Bissau, Malí, Mauritania, Níger, Senegal.

Además, la Fundación «Populorum Progressio», creada por Juan Pablo II para ayudar a las poblaciones indígenas, afroamericanas y campesinas de América Latina y el Caribe, aprobó en 2004 231 proyectos por valor de 1.881.000 dólares (unos 1.449.163 euros).