Argentina: 400 años de la fundación del primer monasterio

Las monjas de clausura de la Orden de Predicadores invitan al jubileo

| 982 hits

CÓRDOBA, lunes 16 abril 2012 (ZENIT.org).- La comunidad de monjas de clausura dominicas, del monasterio de Santa Catalina, en Córdoba, Argentina, ha hecho público un mensaje invitando a la celebración de los 400 años de la fundación del que es el primer monasterio contemplativo del país.

Las celebraciones iniciarán el próximo 31 de mayo de 2012, fiesta de la Visitación de la Virgen María, y se prolongarán hasta el 2 de julio de 2013. Las monjas invitan a concelebrar y participar en la Misa de apertura, que tendrá lugar el día 31 de mayo a las 19 horas.

Los festejos consistirán en diversos eventos religiosos y culturales, "con temáticas alusivas a la conmemoración, a la vida contemplativa, a la cultura y a los valores ético-religiosos que cimentaron nuestros inicios", afirma la comunidad del monasterio.

A la finalización de cada conferencia, se presentará a modo de cierre un conjunto coral con repertorio alusivo. Esto se realizará en la iglesia, los primeros viernes de cada mes, por la tarde.

"Las celebraciones principales --afirman las monjas- sabemos que son las que obrará Nuestro Señor y su Madre, en lo más profundo de nuestras vidas de orantes dominicas. Estamos seguras que los frutos de las mismas, redundarán en bien de la Iglesia que peregrina en nuestra patria, de la Orden, de nuestra sociedad y de la Iglesia universal y el mundo entero".

"Dios nos ha concedido 400 años de existencia y lo vivimos con mucha alegría y gratitud --añaden--. El Señor nos hizo nacer casi con la ciudad, cuando 'Córdoba de la Nueva Andalucía' era un pequeño caserío, indefenso, en el centro del país. Y gracias a Dios y a la Virgen María, hemos permanecido en el corazón de esta ahora inmensa ciudad, siendo testimonio del pasado, testigo de su historia y acompañamiento fiel en todas las vicisitudes de su existencia".

La Penitenciaría Apostólica ha concedido la posibilidad de obtener la gracia de lucrar la indulgencia plenaria en la iglesia del monasterio, en todas las solemnidades y fiestas de la Orden, al inicio y al cierre del jubileo.