Argentina: El arzobispo de La Plata destaca la gran solidaridad y confianza en la Iglesia

Recibió una importante ayuda del papa Francisco con quien se entrevistó en Roma

La Plata, (Zenit.org) Redacción | 676 hits

Llegado de Roma, donde se entrevisto con el papa Francisco, y participó en una reunión de la Pontifica Comisión para América Latina, monseñor Héctor Aguer, arzobispo de La Plata, reanudó su tradicional columna televisiva en el programa “Claves para un Mundo Mejor”(América TV), reflexionando sobre los sucesos de la trágica inundación en la capital bonaerense.

Comenzó comentando que tuvo una audiencia con el papa Francisco y que “como ustedes saben, hemos recibido una ayuda muy importante de la Santa Sede para destinar a las necesidades inmediatas de los afectados por la inundación. El encuentro con el santo padre fue gratísimo: compartimos recuerdos personales, ya que nos conocemos desde hace 35 años; pude informarlo, además sobre la acción de la Iglesia ante la emergencia que se vivió en la ciudad, y comentarle las prioridades pastorales fijadas en la arquidiócesis”.

Tras ese comentario abordó el tema de los trágicos sucesos acaecidos en La Plata, dijo que “La Plata es una ciudad que no está preparada para los cambios climáticos que hoy se están viviendo”, los problemas que surgen del Arroyo El Gato, y señalando que “no podemos sentarnos a esperar que ocurra otra inundación como ésta. Habrá que tomar las providencias necesarias”.

Afirmó que este drama permitió redescubrir al “corazón argentino, el espíritu argentino”, mediante “el impulso inmediato de solidaridad, de ayuda, tanto de particulares, como de instituciones, empresas y sindicatos. Desde el punto de vista eclesial lo hemos visto claramente, ya que desde todo el país, desde todas las diócesis se han movilizado no sólo con sus mensajes de cercanía y oración sino con sus envíos de ayuda. Ha sido una respuesta extraordinaria, de una enorme generosidad”. Valoró especialmente “la confianza del pueblo platense para con la Iglesia porque las ayudas se dirigían espontáneamente a nuestras sedes. Nuestra Catedral es un símbolo de la ciudad y entonces era lógico que allí se concentrara principalmente la ayuda. Ha sido así: la confianza ha sido depositada en la Iglesia, que se ha movilizado lo mejor que ha podido con los escasos medios de que disponemos”.

Monseñor Aguer ponderó que “la comunidad platense ha reaccionado masivamente con una generosidad extraordinaria; destacó y subrayó el papel de los jóvenes. Han sido sobre todo jóvenes aquellos que han acudido inmediatamente a ayudar”. Comentó que se notó “que la sociedad civil se ha mostrado con una desconfianza muy grande respecto del mundo político; ese es un mensaje que hay que anotar” y dijo que “ese divorcio entre sociedad civil y mundo político registró algunos hechos bastante desagradables, como fue la actitud de algunos grupos militantes que anteponían en todo caso su perspectiva ideológica y su gusto de protagonismo; esa actitud desentona ante la necesidad inmediata que se estaba viviendo. Sin embargo, esto no empaña el cuadro general. Aquí, como decía antes, se ha mostrado lo que es el corazón argentino”.

Indicó que “ahora viene el trabajo, penoso en cierto modo, de confortar, de consolar y de ayudar eficazmente a reconstruir tantos hogares. Lo que ha ocurrido tuvo como escenario las zonas céntricas, no sólo los barrios periféricos donde periódicamente hay inundaciones” y destacó sin temor a equivocarse “que esta circunstancia catastrófica ha mostrado además un refluir, una nueva manifestación de cierto nivel de pobreza estructural en muchos barrios de la periferia de nuestra ciudad. Se ha hecho evidente otra vez una deuda crónica de la sociedad argentina”.

Al final, el arzobispo de La Plata tuvo una palabra especial para recordar a quienes perdieron la vida y a sus familias. Dijo: “He dejado para el final lo más doloroso: ha habido muertos y muchos muertos a causa de esta inundación. Entonces yo quiero enviar una palabra de consuelo, de esperanza, de afecto a los familiares de esos difuntos por los cuales hemos rezado y seguiremos rezando todavía. Este es un momento tremendo para muchas familias platenses que han perdido a personas muy queridas, en circunstancias verdaderamente espantosas. Queremos hacerles llegar nuestra cercanía, nuestro amor y seguir poniéndonos a disposición para lo que podamos ayudar”.