Argentina: Resistencia a aplicar la despenalización del aborto en caso de violación

Entrevista con Jorge Scala, abogado especialista en bioderecho

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BUENOS AIRES, miércoles 18 abril 2012 (ZENIT.org).- La Corte Suprema de Justicia de Argentina falló el 13 de marzo pasado que el aborto no es punible en un caso de violación. A poco más de un mes de este fallo, Jorge Scala, especialista en bioderecho, explica en esta entrevista las novedades que se han producido en relación al tema.

Jorge Scala, abogado por la Universidad Nacional de Córdoba, Argentina, especialista en derechos humanos y bioderecho, ha sido entrevistado de nuevo por ZENIT para comentar las novedades que se han producido en este asunto. Una primera entrevista, a raíz del fallo, fue publicada el 16 de marzo pasado (ver: http://www.zenit.org/article-41736?l=spanish).

Se ha cumplido un mes del fallo de la corte suprema de la Argentina que pretende despenalizar el aborto en dicho país ¿qué novedades han ocurrido en ese lapso?

--Jorge Scala: Las novedades son varias; algunas muy prometedoras. De todos modos, el panorama no está definido. Empiezo por la que quizá sea más importante: en este mes no se conoce ningún caso donde se haya aplicado ese criterio para provocar un homicidio prenatal. Esta realidad puede interpretarse de diversas maneras: a) desconcierto de las mujeres embarazadas; b) resistencia de los médicos y equipos de salud –si no hay asistentes, un cirujano no puede realizar un aborto por su cuenta--; c) renuencia del poder político; y d) oposición judicial. Probablemente haya un poco de cada cuestión.

¿Qué pasó a nivel político e institucional?

--Jorge Scala: De las 26 jurisdicciones (provincias más la ciudad de Buenos Aires), sólo 11 dictaron sus protocolos de procedimiento para los homicidios prenatales. De las otras 15, hay algunas que están elaborándolos, y otras que –a través de sus autoridades- han manifestado que no los harán. Aquí parece haber una renuencia de parte del poder político. Han trascendido las “presiones” del gobierno nacional para que las provincias redacten sus normas para despenalizar el aborto.

Pero ¿cómo puede ser, si la presidenta Fernández de Kirchner se había manifestado en contra del aborto?

--Jorge Scala: Esa pregunta es muy interesante. En realidad, si ella fuera verdaderamente contraria al aborto, habría dado instrucciones públicas al ministro de salud de la Nación, prohibiendo tales protocolos. Además, habría criticado también públicamente el fallo de la corte suprema, como ha hecho en numerosas oportunidades frente a sentencias judiciales adversas a los intereses de su gobierno. En lugar de ello, guardó un silencio más que elocuente… Si a esto se suman las “presiones” verbales a los gobiernos provinciales, para que redacten sus normas de procedimiento para practicar homicidios prenatales, todo indica que la presidente “acordó” con la corte suprema para que ésta despenalice de hecho el aborto en la Argentina, sin que ella debiera pagar el coste político de tal decisión. Como los jueces no se nombran mediante elecciones… nadie paga el coste político de despenalizar el aborto en la Argentina.

No hay que olvidar dos asuntos concretos: la mayoría de los jueces de la corte suprema fue nombrada por este gobierno y, la corte en todos los asuntos sensibles falló siempre a favor de los intereses de esta administración. De hecho, Ricardo Lorenzetti el presidente de la corte, es amigo personal de la señora Fernández de Kirchner desde hace muchos años.

Las ideas y las palabras habitualmente admiten muchos matices. En cambio, los hechos no admiten ningún matiz; son hechos tal cual sucedieron.

¿Qué ha pasado en el campo judicial?

--Jorge Scala: Aquí tengo algunas buenas noticias. Justo el día que el fallo de la corte cumplió un mes, el doctor Federico Ossola, juez de primera instancia de Córdoba, otorgó una medida cautelar, por la que se suspende en todo el territorio provincial la aplicación de la Guía de homicidios prenatales. Este hecho me toca muy de cerca, pues con otros dos abogados preparamos la demanda y actuamos en representación de la ONG “Portal de Belén” en este pleito. El juicio recién comienza y hay un largo camino por recorrer. Sin embargo, este antecedente puede marcar un rumbo, para instituciones y colegas en otras provincias. Así lo espero y, desde luego, estamos a disposición para ayudarlos en lo que podamos.

Además, la doctora Lilia Ana Novillo, presidenta del Superior Tribunal de la Provincia de San Luis aclaró que el fallo de la corte “no obliga a nadie”, subrayando la objeción de conciencia de los médicos. Por contrapartida, ningún juez o tribunal apoyó el fallo de la corte suprema. Todo esto es posible porque en la Argentina los fallos de la corte suprema solo obligan para ese caso concreto, y los jueces inferiores pueden no aplicarlos a otros asuntos.

¿Y qué ha sucedido en este mes con los médicos?

--Jorge Scala: Varias corporaciones profesionales han criticado agriamente el fallo reivindicando, no solo el derecho a la objeción de justicia, sino –sobre todo-, la esencia y dignidad de la medicina, cuya misión consiste en prevenir, curar o paliar enfermedades y jamás en matar. Destaco los comunicados del Colegio Médico de Salta, la Corporación de Médicos Católicos, la Academia del Plata y la Sociedad Argentina de Ética y Moral Médica y Biológica (SAEM), entre muchos otros. La única voz discordante viene siendo la del decano de la facultad de medicina de la universidad nacional de Córdoba, empeñado en realizar abortos en los dos hospitales universitarios pero, afortunadamente sin haberlos concretado.

¿Algún otro hecho destacable?

--Jorge Scala: Sí, dos cosas que no por repetidas dejan de causar asombro: a) el lobby político-mediático de los diversos “cultores de la muerte”, es decir: abortistas, feministas radicales, activistas homosexuales, transexuales y demás trastornos de ese tipo, ideólogos de género, pseudo-progresistas de lo “políticamente correcto”, los antiguos guerrilleros de los años setenta, y los corifeos de la prensa oficialista. Es fenomenal el esfuerzo y el dinero puesto por estos grupos marginales –tanto en número cuanto en dignidad moral--, para tratar de imponer el homicidio prenatal en la Argentina. Y b) algo que corre paralelamente: el ataque a la Iglesia católica, apelando a lo más burdo y bajo que se pueda imaginar. Ojalá los lectores de ZENIT dediquen una plegaria por nosotros. La necesitamos.