Arzobispo Aguiar: "El cambio de época exige el replanteamiento de las actitudes, estructuras y actividades pastorales"

Palabras del presidente del CELAM durante encuentro del papa con los obispos latinoamericanos

Río de Janeiro, (Zenit.org) Redacción | 1141 hits

Ofrecemos a nuestros lectores el discurso de bienvenida al santo padre Francisco, pronunciado por monseñor Carlos Aguiar Retes, arzobispo de Tlalnepantla y presidente del Consejo Episcopal Latinoamericano - CELAM, durante el Encuentro con los obispos responsables del CELAM reunidos este domingo en Río de Janeiro, en la Reunión General de Coordinación de dicho organismo colegiado.

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Santo Padre:

Hemos comentado entre nosotros los Obispos y con nuestro pueblo fiel que el Espíritu del Señor Jesús ¡ha estado grande con la Iglesia! Claramente se ha manifestado en la decisión del Papa Benedicto XVI de renunciar al Ministerio como Sucesor de Pedro, buscando el bien de la Iglesia; y se ha confirmado también el pasado 13 de marzo en la elección de su persona como Obispo de Roma. Con ello, queda evidenciado que el Espíritu Santo sigue asistiendo y acompañando a la Iglesia.

El entusiasmo y la entrega expresada por el Pueblo de Dios mostrando alegría y confianza en Usted, Santo Padre, me hacen considerar que se ha desatado un fuerte dinamismo del Espíritu Santo al que debemos corresponder los Pastores, dando lo mejor de cada uno de nosotros para renovar la Iglesia y ponerla en el camino adecuado para que cumpla su misión de testimoniar en el mundo de hoy el amor misericordioso de Dios Padre revelado en Jesucristo, Nuestro Redentor. Rogamos a Dios, Nuestro Padre lo siga bendiciendo, el Señor Jesús lo siga acompañando, y el Espíritu Santo lo siga conduciendo acorde al modelo de la Virgen María y San José, su esposo, para bien de toda la Iglesia.

Las Conferencias Episcopales a las que servimos como CELAM tienen su propio caminar y están intentando vivir la colegialidad episcopal y la comunión eclesial. Sin embargo son muchos y complejos nuestros retos y desafíos porque quizá no hemos asumido un ritmo pastoral más acorde a las necesidades de la sociedad para ofrecer las respuestas espirituales a las angustias y problemas que vive nuestra gente, especialmente para recordarles y orientarles cómo vivir en la confianza de la Providencia Divina y descubrir en la Palabra de Dios la luz orientadora, sanadora y consoladora que nos permite asumir nuestra propia cruz con alegría y esperanza.

Quienes nos encontramos hoy aquí, me atrevo a afirmar, estamos convencidos y comprometidos en poner nuestro mejor esfuerzo en hacer del Documento de Aparecida una realidad pastoral, iniciando con nuestras propias Iglesias Particulares, pero es necesario que extendamos esta convicción y compromiso con nuestros demás hermanos Obispos del Continente y del Caribe. 

Estamos en un momento crucial, los desafíos del Cambio de Época que vivimos exigen el replanteamiento de las actitudes, estructuras, y actividades pastorales en fidelidad a Cristo y al hombre contemporáneo. Para ello, debemos discernir los signos de los tiempos escuchando lo que el Espíritu Santo dice a las Iglesias.

El pasado 25 de abril los miembros del Consejo de Presidencia del CELAM tuvimos la grata experiencia de encontrarnos con Usted en audiencia privada. Íbamos con una gran emoción al encuentro y habíamos preparado los diferentes temas que nos parecieron importantes de exponerle; así lo hicimos, y cuando le comentamos que habíamos decidido en julio del 2012 trasladar de sede la Reunión General Anual de Coordinación del CELAM, que habitualmente la celebramos en Bogotá, para realizarla aquí en Río de Janeiro, Usted nos dio una gratísima sorpresa, al decirnos que quería estar presente para animarnos en nuestro trabajo y saludarnos personalmente.

Ahora estamos aquí con gran emoción y esperanza. El Evangelio de San Lucas nos recuerda que Jesús ha rogado especialmente por Pedro para que su fe no se apague, y pueda confirmar a sus hermanos.

Santo Padre Francisco, ahora Tú eres Pedro, confírmanos en la fe para que crezca e ilumine el presente, y llegue a convertirse en estrella que muestre el horizonte de nuestro camino en un tiempo en el que el hombre tiene especialmente necesidad de luz . Oriéntanos para cumplir, conforme a la Voluntad de Dios Padre, nuestra misión de Sucesores de los Apóstoles, a la que fuimos llamados para servir a la Iglesia, anunciando y testimoniando el Reino de Dios en el mundo de hoy.

Santo Padre, muchas gracias por este encuentro, que es gracia y bendición para la Iglesia que peregrina en Latinoamérica y el Caribe, bajo el manto maternal de María de Guadalupe, Reina de América.

¡Con la mente y el corazón abierto esperamos tu palabra y tu bendición!