Arzobispo de Florencia: La globalización exige propuestas; no mera protesta

Ante la celebración del Foro Social Europeo antiglobalización

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FLORENCIA, 7 noviembre 2002 (ZENIT.org).- Ante las injusticias que genera la globalización los cristianos deben responder con criterios de solidaridad y subsidiariedad, rechazando la violencia, afirma el arzobispo de Florencia, ciudad que acoge del jueves al domingo el Foro Social Europeo de los movimientos antiglobalización.



El problema no está en «demonizar» la economía de mercado, sigue explicando monseñor Ennio Antonelli, en una entrevista concedida el 3 de noviembre al «Corriere della Sera», sino en exigir y crear «reglas e instituciones adecuadas para gobernarla».

El Foro Social de Florencia cuenta con la participación de algunas instituciones católicas; sin embargo, la arquidiócesis de Florencia no participa directamente en el debate.

«Al Foro adhieren muchos sujetos de la sociedad civil, sumamente diferentes entre sí por inspiración cultural, orientación y objetivos --constata Antonelli--. La Iglesia considera que su tarea específica es la de mantener alto el interés y la reflexión sobre problemas que plantea el Foro Social y de estimular el compromiso concreto de los cristianos».

«La tarea de "atreverse" a presentar propuestas concretas es propia de los cristianos laicos, como hicieron de manera admirable las asociaciones católicas que se reunieron en Florencia el 21 de septiembre pasado con el manifiesto "La paz condición esencial al desarrollo global"» (Cf. Zenit, 22 de septiembre de 2002).

Por este motivo, indica el prelado, «los cristianos laicos y sus organizaciones deben decidir responsablemente si quieren participar o no» en el Foro.

Lo importante, aclara, es «el deber de los laicos de ser coherentes con la doctrina de la Iglesia, tanto en el comportamiento, como en las posiciones o propuestas que se expresan en el debate, tratando de no apoyar posiciones culturales, comportamientos, estrategias operativas opinables o, a veces, claramente inaceptables».

Por este motivo, concluye, «los cristianos laicos en el Foro deben evitar toda forma de violencia, no sólo física, sino también verbal».