Arzobispo de San Juan objeta postura de presidente Obama

Líder norteamericano se ha pronunciado a favor de bodas del mismo sexo

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SAN JUAN, Domingo 13 mayo 2012 (ZENIT.org).- El arzobispo de San Juan en Puerto Rico, monseñor Roberto González Nieves, se pronunció por las recientes declaraciones del presidente estadounidense Barack Obama, cuyo texto ofrecemos a continuación:

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La afirmación del Presidente Obama en cuanto al "matrimonio entre personas del mismo sexo" es un ejemplo más de la crisis sobre la definición de la identidad de la persona humana en las culturas occidentales.

Más allá de lamentar cualquier debilitamiento de la familia y del matrimonio, la Iglesia está llamada a redoblar sus esfuerzos educativos para que brille siempre con más claridad la verdad acerca de la naturaleza y estructura antropológicas del ser humano, el matrimonio y la familia. Los obispos de Puerto Rico hemos apoyado y seguiremos apoyando aquellos esfuerzos encaminados a enmendar la Constitución del Estado Libre Asociado de Puerto Rico para garantizar que en Puerto Rico el matrimonio sea única y exclusivamente la unión entre un hombre y una mujer.

La enseñanza de la Iglesia sobre el matrimonio y la complementariedad de los sexos repropone una verdad puesta en evidencia por la recta razón y reconocida como tal por todas las grandes culturas del mundo. El matrimonio no es una unión cualquiera entre personas humanas. Ha sido fundado por el Creador, que lo ha dotado de una naturaleza propia, propiedades esenciales y finalidades. Ninguna ideología puede cancelar del espíritu humano la certeza de que el matrimonio en realidad existe únicamente entre dos personas de sexo opuesto, que por medio de la recíproca donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus personas. Así se perfeccionan mutuamente para colaborar con Dios en la generación y educación de nuevas vidas (Cfr. Congregación para la Doctrina de la Fe,Consideraciones acerca de los proyectos de reconocimiento legal de las uniones entre personas homosexuales, 2).

De la misma manera que defendemos con vehemencia a la familia y el matrimonio según concebida por el Creador, también insistimos en que nuestros hermanos y hermanas homosexuales deben ser acogidos con respeto, compasión y delicadeza. Se evitará,respecto a ellos, todo signo de discriminación injusta. Estas personas están llamadas a realizar la voluntad de Dios en su vida, y, si son cristianas, a unir al sacrificio de la cruz del Señor las dificultades que pueden encontrar a causa de su condición (Cfr. Catecismo de la Iglesia Católica, 2358).

+ Roberto González Nieves                                                                            Arzobispo de San Juan