Arzobispo de Sevilla: el Papa pidió más imaginación para ayudar a los jóvenes

Entrevista con monseñor Juan José Asenjo, al finalizar la Visita Ad Limina de los obispos españoles

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 633 hits

El sábado 8 de marzo se ha dado por finalizada la Visita Ad Limina de los obispos españoles que dio comienzo el pasado 24 de febrero. Durante estas dos semanas, los prelados han podido reunirse en pequeños grupos con Francisco y con las Congregaciones y Consejos Pontificios de la Curia Romana. Además, el día 3 de febrero los 83 obispos españoles tuvieron un encuentro todos juntos con el Pontífice. El último grupo en visitar al Santo Padre fue el de los obispos de las provincias eclesiásticas de Sevilla y Granada el día 8 por la mañana. ZENIT ha entrevistado a monseñor Juan José Asenjo, arzobispo de Sevilla para hacer una última valoración y comentar las impresiones sobre la Visitad Ad Limina. Temas como los afectados por la crisis, el paro juvenil, la pastoral de la cercanía o la piedad popular, son algunos de los abordados en la reunión con Francisco, explica en la entrevista el arzobispo de Sevilla.

¿Cómo describiría el encuentro del sábado con el Santo Padre?
--Monseñor Asenjo: Fue el culmen de la Visita Ad Limina. Los obispos de las provincias eclesiásticas de Granada y Sevilla estuvimos con el Papa hora y media. Yo podría decir que fue la hora y media más corta de mi vida. Sentados en torno a él, fue un encuentro muy emocionante, una verdadera gracia. Me fijaba en mis hermanos obispos y veía la emoción en los ojos, los rostros. Fue un encuentro lleno de piedad paterno filial, o si se quiere se puede decir un encuentro fraternal, porque el Papa nos trató como hijos y como hermanos; con mucha cercanía, sencillez y casi sin ningún protocolo. Así como un padre habla con sus hijos, o un hermano recibe a sus hermanos. 
La verdad es que sentí la emoción de tener a mi lado y estar junto al sucesor de Pedro, al dulce "Cristo en la Tierra" como decía del Papa Santa Catalina de Siena. Además, todos tuvimos la impresión de que el Papa conoce muy bien la Iglesia que peregrina en España.

¿Y qué temas fueron abordados en el encuentro?
--Monseñor Asenjo: Hablamos de Andalucía y de las circunstancias dramáticas que están viviendo tantas personas: víctimas del paro, de la crisis, personas que han perdido el trabajo, la casa e incluso la esperanza. También hablamos del servicio admirable que está realizando la Iglesia cerca de los pobres a través de Cáritas, las parroquias, las obras sociales de los religiosos, así como las hermandades y cofradías que están dando el do de pecho en el servicio a los pobres.
El Papa nos pidió que, especialmente con los jóvenes, no nos limitemos a satisfacer las necesidades materiales inmediatas sino que 'agudicemos la imaginación' para buscarles trabajo, facilitarles formación... Nos decía que una persona que no trabaja corre el riesgo de endurecerse, no realizarse como persona. Por otro lado, nos pidió que cuidemos nuestros seminarios y que les brindemos formadores bien preparados. También nos pidió que queramos a nuestros sacerdotes, que sientan que les queremos, les acompañemos; tanto a los jóvenes como a los de edad madura, y especialmente a los ancianos. Nos pidió que cuidemos la pastoral familiar y el acompañamiento cercano a los novios, los que se están preparando para el matrimonio y de los matrimonios, especialmente de aquellos que están viviendo situaciones duras y de dolor.
Encarecidamente, nos pidió muchas veces que cuidemos la pastoral de la cercanía a todos, niños, jóvenes, mayores, ancianos, enfermos. Nos dijo que la cercanía del sacerdotes y del obispo a los fieles es como el octavo sacramento. Incluso nos puso algún ejemplo de su vida pastoral.
Después de esta audiencia tan hermosa, los obispos que servimos a la Iglesia en Andalucía hemos regresado muy contentos, confirmados en la fe, acrecentada nuestra esperanza en el futuro de la Iglesia y de la evangelización, robustecida nuestra ilusión como pastores y fortalecida nuestra caridad hacia Dios nuestro Señor y hacia nuestros hermanos.
Puedo decir que la Visita Ad Limina en su conjunto ha sido una gracia de Dios que todos nosotros hemos recibido con mucha gratitud. Además nos hemos sentido acompañados por la oración de nuestro pueblo, y nosotros nos hemos llevado encomendando al Señor su fidelidad y vocación cristiana.

Comentaba antes sobre la labor que tienen las hermandades y cofradías, ¿el Santo Padre conocía esta realidad?
--Monseñor Asenjo: Nosotros se lo explicamos y él nos dijo que no conoce Andalucía y por eso aprovechamos para decirle que la visite en un posible viaje a España. Le recibiremos con mucho gusto y podría conocer de cerca la piedad popular. Hablamos durante el encuentro de la piedad popular de las hermandades y cofradías y le dijimos que son un don de Dios para nuestra tierra que seguramente está menos secularizada gracias a esta piedad popular que está siendo como una gran carpa que impide que se reseque el humus cristiano de nuestra tierra. Una prueba de ello es que en estos momentos tengo sesenta seminaristas de los cuáles veinte o más, proceden del mundo de las hermandades. Como decía antes, las hermandades están dando un testimonio ejemplar de amor a los pobres en esta coyuntura dramática de la crisis. De todo esto pudimos hablar con el Santo Padre. Yo tengo la impresión que no conocía demasiado esta realidad pastoral tan importante en la vida de nuestra Iglesia.

Si entendemos la Visita Ad Limina como una ocasión de reflexión sobre la labor realizada en los últimos años, ¿qué propósitos se plantean para esta nueva etapa?
--Monseñor Asenjo: En realidad no hay que hacer grandes modificaciones. Para preparar la Visita ad Limina todos hemos tenido que hacer un serio examen de conciencia para preparar el documento que hemos enviado a Roma previamente. Ahí tenemos todo un programa porque hemos advertido las luces y las sombras, los fortalezas y las debilidades. Hay muchas cosas que mejorar, pero yo pienso que estamos en línea y en camino, estamos trabajando con mucha esperanza tanto en el terreno de la evangelización como en el campo de la caridad, asistencia social.
Probablemente lo que nos falta es un poco más de brío, de entusiasmo apostólico que es el que el Papa nos ha transmitido en estos días y que estoy seguro que va a ser para todos una verdadera gracia de Dios.

Durante la Visita han podido reunirse con los dicasterios de la Curia, ¿qué impresión se lleva de estos encuentros?
--Monseñor Asenjo: Para mí han sido muy interesantes las visitas a la Congregación para el Clero, la de los Obispos y la del Culto Divino. Han sido lecciones de entusiasmo y de ilusión. En ocasiones hemos pedido clarificaciones sobre ciertos temas, orientaciones precisas en casos más difíciles. Y en todas ellas hemos recibido orientaciones muy valiosas y estamos muy agradecidos a los dicasterios que hemos visitado, a la Casa Pontificia y también al Colegio español que nos ha acogido y a todos los que han hecho posible toda la Visita ad Limina.

En estos días recordamos el primer aniversario del pontificado de Francisco, ¿qué valoración hace usted de lo vivido estos meses?
--Monseñor Asenjo: Ha sido un don de Dios para la Iglesia. El Papa con sus gestos, palabras, homilías, intervenciones... está contribuyendo a refrescar el rostro de la Iglesia. Creo que a todos nos ha infundido entusiasmo y esperanza. No cabe duda de que es un soplo de aire fresco en la vida de la Iglesia. Al Papa se le entiende, no es teólogo primariamente, él es más pastor y sus intervenciones son muy pegadas al Evangelio del Señor. Y el Señor hablaba a través de imágenes, símbolos, parábolas, con un lenguaje fresco y vivo que todo el mundo podía entender. Y muy parecido a este lenguaje es el del papa Francisco. Yo creo que nos está despertando a todos un poco de la somnolencia y de la modorra y nos está entusiasmando en nuestro servicio a Jesucristo, nuestro servicio de Iglesia, conscientes de que el Anuncio es el mayor tesoro que posee la Iglesia. Nuestro mundo no se va a salvar por las recetas que nos brinden los técnicos, los sociólogos o los políticos sino por la revolución silenciosa de la santidad y del amor, a Jesucristo y a su Iglesia.