Arzobispo de Teherán ve en el Sínodo un llamamiento a la conversión

Habla monseñor Ramzi Garmou, presidente de la Conferencia Episcopal de Irán

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 12 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- Monseñor Ramzi Garmou, presidente de la Conferencia Episcopal de Irán, considera que, si este Sínodo de los Obispos de Oriente Medio se vive con espíritu evangélico de conversión, puede servir no sólo para reforzar la unidad entre los católicos orientales, así como con los cristianos de otras confesiones, en particular ortodoxos, y musulmanes.

"Pienso profundamente que el sínodo podrá hacer más profunda y fecunda la comunión entre católicos orientales a condición de que este evento importante se viva con un espíritu de conversión y de regreso a las raíces de nuestra vocación y de nuestra misión eclesial, que son definidas por el Evangelio y la enseñanza de la Iglesia", aclara monseñor Garmou, arzobispo caldeo de Teherán.

Por lo que se refiere al ecumenismo, el prelado considera que "el Sínodo puede favorecer y acelerar la unión entre todos los aquellos que llevan el hermoso nombre de cristianos a condición de que nuestro deseo de unidad saque su fuerza y energía del mismo deseo de nuestro Señor Jesucristo, que, al rezar por la unidad de sus discípulos, dijo: 'que todos sean uno, como tú, oh Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos estén en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste'".

"El deseo auténtico y sincero de ofrecer testimonio de Jesús, muerto y resucitado, debe animar el diálogo ecuménico entre las Iglesias y las comunidades cristianas en vez del deseo de quedarse agarrados celosamente a nuestras sedes episcopales y patriarcales con el objetivo de conservar algunos privilegios mundanos y mezquinos, que dañan terriblemente a la causa de la unidad cristiana".

Por lo que se refiere a las relaciones con el islam, "en el que estamos sumergidos como una gota en el océano", monseñor Ramzi Garmou considera que el Sínodo puede ser "muy útil a condición de afrontar la realidad en la que vivimos con los ojos de la fe y no con el miedo o la desconfianza".

"Sobre todo, debemos tratar de descubrir el significado teológico y espiritual del 'pequeño resto' al que Jesús se dirige diciendo: 'No tengáis miedo'. Según el Evangelio y la tradición viva de la Iglesia, lo que ha hecho que la Iglesia sea misionera y que su mensaje sea creíble no ha sido su grandeza visible, es decir, el número de sus fieles, ni sus instituciones o riquezas materiales, sino la calidad del testimonio que ofrece del misterio escondido en ella y la vida de fe de sus fieles, que la hacen viva y atractiva".

"Asimismo, hay que dar una importancia particular al diálogo de vida con el islam, que, desde mi punto de vista, es más fecundo que el de las ideas y dogmas. que con frecuencia es un callejón sin salida", concluye el prelado.

Declaraciones recogidas por la Obra de Oriente,  http://www.oeuvre-orient.fr