Ayuda a la Iglesia Necesitada frente al desafío de la crisis económica

Entrevista con el secretario general, Pierre-Marie Morel

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ROMA, domingo, 21 diciembre 2008 (ZENIT.org).- Gracias a los 700.000 donantes de Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN), un seminarista de cada seis en el mundo puede prepararse al sacerdocio. Pero la crisis económica actual golpea también duramente a AIN.

En esta entrevista, el secretario general de esta asociación Pierre-Marie Morel, hace balance de su primer año al servicio.

--En enero pasado, abandonó el puesto de vicepresidente del grupo EADS para responsabilizarse de Ayuda a la Iglesia Necesitada como secretario general internacional. ¿Cuáles son las grandes líneas de su acción después de un año?

--Pierre-MarieMorel: Desde hace un año me he dedicado a comprender los problemas. He empezado escuchando, por medio de entrevistas sistemáticas a todos los que trabajan en nuestra obra, tanto en la sede de Alemania como en nuestras diecisiete oficinas nacionales. Este tiempo pasado con cada uno me ha permitido hacerme una primera idea de las prioridades.

Con sus trescientas personas fijas, rodeadas de muchos voluntarios, sacerdotes y laicos, el personal es una de las grandes fuerzas de esta obra, por su compromiso, su fe y su profesionalidad. Esta fuerza es un tesoro al que hay que cuidar debidamente. Es la razón por la que la mayoría de las medidas adoptadas se refieren al personal y a los medios a su disposición.

Otro de los grandes frentes del año 2008, y que concluirá en 2009, es la creación de un programa informático común para nuestras oficinas nacionales para conocer mejor a nuestros donantes y responder mejor a nuestras necesidades. Nuestros donantes son extraordinarios. Son fieles y generosos, porque conocen los problemas y las necesidades de la Iglesia católica en el mundo.

Son alrededor de 700.000 y apoyan la misión pastoral de la Iglesia con su oración fiel. Encargan una misa cada 27 segundos en el mundo, con una intención especial, y sostienen así la gran oración de la Iglesia, unida a la Iglesia del cielo, en su súplica por dar a conocer la buena noticia del evangelio, aportar la paz y la unidad al mundo y aliviar los sufrimientos. Gracias a ellos, un seminarista de cada seis en el mundo puede prepararse al sacerdocio, los fieles pueden orar en las capillas, los sacerdotes y las religiosas pueden continuar su misión pastoral. Se puede responder a más de cinco mil solicitudes de ayuda gracias a ellos todos los años. Doy gracias a Dios por su fidelidad.

--Como secretario general, es un observador privilegiado de los sufrimientos de la Iglesia en el mundo ¿No es desmoralizador?

--Pierre-MarieMorel: Usted sabe que Cristo dio su vida por cada uno de nosotros. La victoria ya ha sido anunciada y está al final del camino. Todos los sufrimientos de los que nosotros somos los primeros testigos son el campo abonado y la semilla de la Iglesia. Estamos invitados a orar y adorar en nombre y en lugar de los que no pueden hacerlo. Nos encontramos en el corazón del misterio de la comunión de los santos, que es un arma eficaz contra la desesperanza. A nivel social, la misa y la adoración cotidiana nos transmiten a cada uno esta responsabilidad.

¡En la esperanza hemos sido salvados, dice san Pablo a los romanos!

Hay que leer la encíclica Spe Salvi de nuestro querido papa Benedicto XVI. En el capitulo 3, a propósito de Josefina Bakhita dice: "El ejemplo de una santa de nuestro tiempo puede, de alguna manera, ayudarnos a comprender lo que significa encontrarse con Dios por primera vez y realmente".

Josefina nació en Darfur, Sudán. Secuestrada por traficantes de esclavos, golpeada hasta sangrar, vendida varias veces, acabó por conocer a un dueño totalmente diferente que le permitió encontrarse con Dios.

"En este momento tuvo esperanza -dice el Santo Padre--; no sólo la pequeña esperanza de encontrar dueños menos crueles, sino la gran esperanza: yo soy definitivamente amada, suceda lo que suceda; este gran Amor me espera. Por eso mi vida es hermosa. A través del conocimiento de esta esperanza ella fue redimida, ya no se sentía esclava, sino hija libre de Dios".

¿Entonces, es desmoralizante? ¡No! ¡Vivimos en la esperanza! Estamos alimentados por los testimonios de santa Josefina Bakhita y también por los de todos los santos de hoy que dan su vida por Cristo y de los que somos los primeros testigos.

Estuve en Nairobi hace dos semanas con mi esposa Anne, para participar en el congreso de la Federación Africana de Acción Familiar (FAAF) presidida por Danièle Sauvage. Nos sentimos edificados por la fuerza y la profundidad de los testimonios de los representantes de los diecisiete países presentes, dispuestos a trabajar juntos para salvar los valores familiares conforme a la enseñanza de la Iglesia.

En Palestina, nos hemos encontrado con cristianos que suscitan admiración, pidiendo poder seguir viviendo y rezando en su tierra para convertirse en signo de paz entre todas las comunidades. Esperanza de paz.

En octubre pasado, estuve con Anne en Lisieux para participar en la beatificación de Louis y Zelie Martin, padres de santa Teresa del Niño Jesús. ¡Qué ejemplo para todos los padres del mundo que eligen la vida y acogen la voluntad del Señor cada día! Esperanza en la familia.

En la catedral de Westminster, encontré, en mi encuentro con monseñor Jean Benjamin Sleiman arzobispo de Bagdad, una gran esperanza a pesar de la precariedad de la situación de los cristianos en Irak. Esperanza contra toda esperanza.

Qué riqueza he visto en la reciente reunión que hemos mantenido con la conferencia episcopal y el nuncio apostólico de Rusia, que necesitan nuestra ayuda para seguir desarrollando sus proyectos pastorales. Es la esperanza quienes tiene confianza.

¡Tras Getsemaní, después del viernes santo, está la resurrección!

--Desde hace unos meses, una grave crisis financiera y económica se ha abatido sobre el mundo. ¿Qué consecuencias ve para Ayuda a la Iglesia Necesitada?

--Pierre-MarieMorel: Ante tales acontecimientos, tenemos dos soluciones. La del pesimismo, replegarse sobre sí mismos, y abandonar. O bien la de aquellos que saben que de todo mal Dios puede extraer un bien. Esta es mi opción. Lancé el mes pasado el programa "Objetivo 2012" (en inglés Cape 2012) para movilizar a toda nuestra obra ante esta crisis. Este programa ha sido presentado al comité de los directores, así como al Consejo General de la obra reunido en Roma hace dos semanas. Pues cuando la crisis económica afecta a los grandes países industrializados, sabemos bien que los países pobres son las primeras víctimas de la misma.

Estimamos que, en 2012, necesitaremos cien millones de euros para afrontar todas las solicitudes. Es decir, nos faltan 20 millones de euros en este año. El aumento de los donativos vendrá de las oficinas existentes pero también de nuevas oficinas allí donde los cristianos pueden participar en este extraordinario impulso de solidaridad.

Ante esta urgencia, en el número de enero de 2009 del Boletín, pido a todos los donantes que recen. Les pido dar desde 2009 un euro más al mes y encontrar cada uno a un nuevo donante, explicando el por qué de esta urgencia.

Paralelamente, iniciaremos un programa de reducción de costes para orientar el máximo de fondos hacia los proyectos. Así, con la gracia de Dios, que no nos ha abandonado nunca, confiamos en el futuro y con esta movilización sin precedentes esperamos responder a la demanda.

--Habla de nuevas oficinas, ¿en qué países piensa?

--Pierre-MarieMorel: los criterios a tener en cuenta para abrir nuevas oficinas son numerosos y complejos. En principio, las oficinas nacionales existentes tienen proyectos para desarrollarse. Luego, nuevos países podrán convertirse en países donantes en los próximos años. Algunos países potenciales están en estudio.

--Se dice que, tras la muerte de los fundadores, las organizaciones pasan siempre períodos difíciles. ¿Que pasó en Ayuda a la Iglesia Necesitada, tras la muerte del padre Werenfried ?

--Pierre-Marie Morel: Es verdad. Como todas las organizaciones en el mundo, la pérdida de su fundador es una etapa dolorosa y, para remontarla, hace falta humildad, compromiso y oración.

Ayuda a la Iglesia Necesitada tiene la suerte de haber sido erigida por el papa Juan Pablo II como asociación pública de fieles ligada a la Congregación para el Clero.

Bajo el impulso de nuestro querido nuevo presidente, el padre Joaquín Alliende Luco, este lazo estrecho con la Iglesia ha sido y permanecerá determinante para la fidelidad de esta obra al carisma de su fundador y para la unidad de sus miembros en el seno de la Iglesia Católica.

Por último, la independencia financiera hace que esta organización sea totalmente libre al servicio de la Iglesia universal.

--Monseñor Morel, llegamos al final de esta entrevista. ¿Qué desea decirnos para este nuevo año?

--Pierre-MarieMorel: ¡Este es el año de san Pablo! Para nuestra obra, es interesante saber que la comunidad a la que Pablo quedó más ligado es la de los filipenses. Aunque encarcelado y luego liberado, Pablo guardó numerosos contactos con quienes organizaron ayuda financiera para sostener las actividades de evangelización. ¡Nuestros donantes son los filipenses de hoy! Escuchemos a san Pablo dirigirse a los filipenses en el capítulo 4.

"Estad siempre alegres en el Señor; os lo repito, estad alegres. Que vuestra mesura sea conocida de todos los hombres. El Señor está cerca. No os inquietéis por cosa alguna; antes bien, en toda ocasión, presentad a Dios vuestras peticiones, mediante la oración y la súplica, acompañadas de la acción de gracias. Y la paz de Dios, que supera todo conocimiento, custodiará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús".

Que esta carta de Pablo a los filipenses pueda ser nuestro programa en 2009 para que lleguemos a ser los mensajeros de la Esperanza que el mundo necesita.

¡Felices fiestas de Navidad y buen y santo año 2009 !

Si desea ayudar a AIN (http://www.acn-intl.org), puede hacerlo enviando un mensaje a esta dirección ain@ain-es.org (España) o ais@aischile.cl (Chile).

Por Jesús Colina, traducido del francés por Nieves San Martín