Ayuda a la Iglesia Necesitada pasa a fundación pontificia

Reconocimiento del papa a la organización caritativa

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ROMA, domingo 11 diciembre 2011 (ZENIT.org).- La organización caritativa Ayuda a la Iglesia Necesitada (AIN) ha sido elevada por Benedicto XVI a la condición de fundación pontificia. La sede oficial de la fundación está en el Vaticano. El acta canónica fue promulgada mediante un quirógrafo, un documento oficial en latín firmado personalmente por el papa.

Benedicto XVI asignó al prefecto de la Congregación para el Clero cardenal Mauro Piacenza como presidente de la fundación. Este, a su vez, nombró al barón Johannes Heereman von Zuydtwyck presidente ejecutivo, con efecto inmediato, a partir del 1 de diciembre de 2011. La sede de AIN permanece en Königstein, Alemania.

En los últimos treinta años, el barón Heereman fue el secretario general y último presidente ejecutivo de los Caballeros de Malta en Alemania.

Paralelamente a este nombramiento, el padre Martin Barta ha sido designado asistente eclesiástico de AIN. El padre Barta es miembro de la asociación clerical Work of Jesus High Priest.

El impulso inicial en la fundación de AIN fue de Pío XII. Inspirado por la petición del papa, justo después de la II Guerra Mundial, de ayudar para los catorce millones de refugiados en Alemania, el sacerdote norbertino Werenfried van Straaten, llamó a la reconciliación a través de las obras de caridad. Entre las muchas cosas que recogió estaba el preciado tocino, en una época de escasez, y más tarde recibió el cariñoso apelativo de padre Tocino.

Hoy AIN es una comunidad mundial de más de 600.000 amigos y benefactores que apoyan unos cinco mil proyectos de ayuda cada año en más de 140 países. En 2010, el total de las donaciones llegó a 85 millones de euros. Los donativos de AIN se gestionan a través de 17 oficinas nacionales en Europa, Norte y Sur de América y Australia.

En el quirógrafo firmado, el santo padre destaca los largos servicios prestados durante décadas por AIN a la Iglesia. Ahora, como fundación pontificia, continuará como antes, con un espíritu de caridad activa para ayudar donde sea a la Iglesia que se enfrenta con las dificultades o la persecución. Como pastoral de caridad, actuando en nombre de la Iglesia, está comprometida a reforzar y profundizar la fe católica y la vida moral.