Ayuda y solidaridad para Tierra Santa

Carta del cardenal Sandri a los pastores de la Iglesia católica

Ciudad del Vaticano, (Zenit.org) Rocío Lancho García | 1283 hits

El cardenal Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales, ha dirigido una carta a los Pastores de la Iglesia católica para el apoyo de Tierra Santa. La carta está firmada también por el secretario del dicasterio, el arzobispo Cyril Vasil SJ.

La compasión evangélica --comienza la carta- ayuda a comprender la necesidad de la Colecta del Viernes Santo para sostener a los hermanos y hermanas que en los Lugares de la Redención, junto a sus pastores, viven el misterio de Cristo, el Crucificado que ha resucitado para la salvación de la humanidad. Sobre los orígenes del cristianismo ha dicho el cardenal que de "estos orígenes la Tierra Santa es testigo silencioso y custodio vivo gracias a las comunidades latinas de la Diócesis Patriarcal de Jerusalén y de la Custodia Franciscana, como también gracias a las comunidades Melquita, Maronita, Siria, Armenia, Caldea y Copta allí radicadas. Pero, al mismo tiempo, es testigo de cómo pueblos enteros, hambrientos de dignidad y justicia, han dado alas al sueño de una primavera de la que queríamos ver de inmediato sus frutos, como si la esperada gran transformación fuese posible sin una renovación de los corazones y sin asumir la responsabilidad hacia los pobres del mundo, en cuya importancia todos nosotros concordamos".

Sobre la situación actual de Medio Oriente, continúa la carta diciendo que "parece exigir cuanto propone la Encíclica Populorum Progressio, del siervo de Dios Pablo VI. Ante la denuncia de las «carencias materiales de los que están privados del mínimo vital» y de las «carencias morales de los que están mutilados por el egoísmo» (n. 21), el romano pontífice sugería no sólo «el aumento en la consideración de la dignidad de los demás, la orientación hacia el espíritu de pobreza (cf. Mt 5, 3), la cooperación en el bien común, la voluntad de paz», sino también «el reconocimiento, por parte del hombre, de los valores supremos, y de Dios, que de ellos es la fuente y el fin»

El papa Benedicto nos ofrece ejemplos admirables de esa misma mirada llena de compasión. "Son prueba de ello la confortadora visita pastoral al Líbano del pasado septiembre, para la publicación de la exhortación apostólica Ecclesia in Medio Oriente; el constante recuerdo en sus mensajes al rezar el Ángelus, en las Audiencias, en sus discursos ante personalidades e instituciones; la intención de la oración indicada a toda la Iglesia en enero de 2013".

Además, el cardenal ha reconocido, con agradecimiento y admiración, "todo lo que la generosa solicitud de los católicos ha realizado hasta ahora, que ha permitido mantener los Lugares Santos y las comunidades que se reúnen en ellos. Estas comunidades, junto a los institutos religiosos masculinos y femeninos, ofrecen las primeras ayudas ante las catastróficas consecuencias causadas por la guerra y ante cualquier otra emergencia". Estas comunidades, continúa "con una cualificada red pastoral, escolar y sanitaria, se distinguen por su asistencia a las familias –especialmente para salvar la vida rechazada–, acudiendo al cuidado de los ancianos, los enfermos y las personas con discapacidad, a la atención de quien está sin trabajo y de los jóvenes que buscan un futuro, obrando siempre en defensa de los derechos humanos, comprendida la libertad religiosa". Unido al "encomiable esfuerzo ecuménico e interreligioso, como el puesto en obra para detener el incesante éxodo de los fieles desde su madre patria oriental y la cercanía a los prófugos y a los refugiados, se comprende lo "específico cristiano" que hace de aquella Región", afirma el cardenal.

Finaliza la carta recordando que la Congregación para las Iglesias Orientales dirige "la llamada a confirmar la caridad eclesial a favor de la Tierra Santa" y junto con el papa "agradece a los Pastores y a los fieles la oración y la fraterna solidaridad que querrán dar a esta intención, unidos a la Cruz del Señor y participando del agradecimiento del mismo Supremo Pastor a la Iglesia que en esa Región da prueba de un tan esforzado testimonio".