Bartolomé I: la unidad en el amor debe serlo también en la fe y la verdad

Discurso del patriarca ecuménico en la fiesta de san Andrés

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ESTAMBUL, miércoles 1 de diciembre de 2010 (ZENIT.org)-. “La unidad en el amor no es de ningún beneficio si no es a la vez una unidad en la fe y la verdad”, afirmó el patriarca ecuménico de Constantinopla Bartolomé I este martes durante las celebraciones de la fiesta de san Andrés.

El líder ortodoxo dirigió un discurso al presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, el cardenal Kurt Koch, que participó, en representación del Papa a la cabeza de una delegación de la Santa Sede, en la divina liturgia de la fiesta del patrón del patriarcado ecuménico, en la iglesia del Fanar, en Estambul.

Citando a san Pablo, el patriarca destacó que precisamente “'siendo sinceros en el amor', según la exhortación del apóstol, mantenemos este diálogo teológico por decisión unánime de todas las Iglesias ortodoxas autocéfalas para examinar, en amor y sinceridad, tanto las cuestiones teológicas que unen como las que todavía dividen, 'hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe'”.

Bartolomé I explicó que el patriarcado ecuménico sigue “con interés creciente el desarrollo de este diálogo teológico”.

“Oramos por su éxito, especialmente durante esta fase actual en la que se están debatiendo temas controvertidos que en el pasado se mostraron como causa de conflicto agudo entre nuestras Iglesias”, aseguró.

En este sentido, se refirió a la reciente sesión plenaria de la Comisión mixta de diálogo celebrada en Viena bajo la presidencia conjunta del cardenal Koch y del metropolitano Juan de Pérgamo, que abordó el papel del obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio.

Destacó que esa reunión “reveló la existencia de dificultades pero también la disposición y la decisión de todos los miembros de la Comisión para superar esas dificultades con amor así como con fidelidad a la doctrina y a la vida de la Iglesia transmitida a nosotros desde el primer milenio para avanzar en su resolución”.

Bartolomé I le dijo al cardenal Koch que “anhelamos su cooperación con nuestro patriarcado ecuménico para la futura mejora de las relaciones fraternas entre nuestras Iglesias para beneficio de la promoción de la unidad, por la que nuestro Señor oró a su Padre inmediatamente antes de su pasión”.

También se refirió al cincuenta aniversario que este año celebra el Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos.

En este sentido, afirmó: “Nuestro pensamiento se dirige al difunto papa Juan XXIII, que fundó este Consejo en 1960 originariamente con la forma de un Secretariado”.

Apreció también la convocatoria del Concilio Vaticano II y afirmó que las “audaces decisiones históricas” de este pontífice “prepararon el camino para la participación de la Católica Romana en el esfuerzo por la reconciliación de la unidad cristiana”.

“Entre los frutos de esta iniciativa histórica del papa fallecido, el desarrollo de las relaciones fraternas entre las Iglesias ortodoxa y católica romana ocupa un lugar preeminente”, constató.

Y expresó su agradecimiento a los líderes eclesiásticos que han trabajado en esa tarea, en concreto a los papas Pablo VI y Juan Pablo II, los patriarcas ecuménicos Athenagoras y Dimitrios, los presidentes del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos los cardenales Augustino Bea, Johannes Willebrands, Edward Cassidy y Walter Kasper, y sus colaboradores, entre ellos el obispo Pierre Duprey y monseñor Eleuterio Fortino.

Con ellos, destacó el patriarca ecuménico, “las relaciones entre nuestras Iglesias se cultivaron aún más a través del respeto mutuo y el amor fraterno”.

En su discurso, Bartolomé I indicó que los santos patronos de la Iglesia católica y ortodoxa, los hermanos Pedro y Andrés “no sólo estaban relacionados por la sangre sino especialmente por el infinitamente más significativo vínculo con Cristo y la comunión en Cristo”.

“Ellos conservaron este vínculo de comunión en Cristo irreprochable durante todo un milenio, de manera que las Iglesias que se derivaron de la predicación y el martirio de esos apóstoles, llamadas las Iglesias de Roma y Constantinopla, están obligadas una vez más a a recuperar este vínculo de comunión para mostrarse como dignos sucesores de su depósito”, destacó.

Citando el Evangelio de san Juan, dijo que “la Iglesia de Cristo se demuestra 'apostólica' transmitiendo a Cristo de generación en generación y de lugar a lugar 'para que el mundo crea' en Él como redentor y salvador”.

En este sentido, afirmó que “incluso hoy, haciendo frente a múltiples callejones sin salida, el mundo busca la redención y la salvación”.

Advirtió que “los que predican a Cristo separados unos de otros no pueden convencer al mundo de que 'hemos encontrado al Mesías' -que quiere decir Cristo-”.

Y subrayó que “fieles al mensaje auténtico y autorizado de los apóstoles, estamos llamados 'con una sola voz y un solo corazón' a transmitir este mensaje al mundo contemporáneo, percibiendo las preocupaciones y abrazando los problemas del mundo”.

En la celebración de ayer de la fiesta de san Andrés en el patriarcado ecuménico, el cardenal Koch también leyó un mensaje del Papa dirigido a Bartolomé I, en el que destacaba la necesidad de seguir progresando hacia la plena comunión entre católicos y ortodoxos (Cf. ZENIT 30 de noviembre de 2010).