Bélgica: la Iglesia indemnizará a las víctimas de abusos sexuales

Comunicado de los obispos y superiores religiosos

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BRUSELAS, jueves 2 de junio de 2011 (ZENIT.org).– Los obispos y superiores religiosos de Bélgica se mostraron “decididos” a pagar indemnizaciones a las víctimas de abusos sexuales cometidos por miembros del clero y a “restablecer su dignidad”.

Lo hicieron en un comunicado publicado este lunes en respuesta a los trabajos de una comisión parlamentaria especial creada a finales de 2010 tras la revelación de cientos de casos de abusos sexuales cometidos por sacerdotes en Bélgica.

Los obispos y superiores religiosos del país se muestran “profundamente afectados” y “consternados” ante las “faltas graves” cometidas por miembros del clero y de comunidades religiosas.

“Los hechos resultan más dolorosos por el hecho de que sus autores son miembros de la Iglesia revestidos de una autoridad moral que deberían haber sido ejemplares, por respeto a la confianza depositada en ellos”, indican.

“Estos actos han ocasionado sufrimientos y traumas a las víctimas, a menudo durante largos años”, subrayan los firmantes, que lo lamentan “muy sinceramente” y valoran “la valentía de las víctimas que han testimoniado los dolorosos hechos”.

“Conscientes de su responsabilidad moral y de lo que la sociedad espera de ellos”, los obispos y religiosos se comprometen a “asegurar un reconocimiento de las víctimas y a adoptar medidas reparadoras de su sufrimiento”.

En este espíritu y esta perspectiva, siguiendo la propuesta de la Comisión parlamentaria, los obispos y los superiores religiosos dicen “aceptar cooperar con los expertos de la Comisión de seguimiento, en el establecimiento de una forma multidisciplinaria de procedimiento de arbitraje para los hechos prescritos que los tribunales ya no pueden conocer”.

Al mismo tiempo, consideran “conveniente que los árbitros tengan también la facultad de orientar a las partes a la mediación”.

Finalmente, los obispos y los superiores religiosos se comprometen a tomar todas las medidas que están a su alcance para “evitar que unos hechos graves, que toda nuestra sociedad deplora con razón, no puedan volver a repetirse en el futuro”.