Bélgica: lí­deres religiosos reiteran su viva inquietud ante la eutanasia infantil

En una nueva declaración conjunta piden no trivializar el 'acto de matar'. Aprobada en comisión, se abre el debate en el Parlamento

Madrid, (Zenit.org) Iván de Vargas | 665 hits

En una nueva declaración conjunta sobre los peligros de la extensión de la ley de eutanasia a los menores de edad difundida ayer, los líderes de las principales confesiones religiosas de Bélgica han vuelto a rechazar esta siniestra práctica, que tras el visto bueno en la comisión conjunta de Asuntos sociales y de Justicia del Senado, camina dramáticamente hacia su legalización. "No trivialicemos el acto de matar, porque estamos hechos para la vida", afirman los responsables religiosos. "Poner fin a la vida es un acto que no sólo mata, sino que poco a poco destruye los lazos que existen en nuestra sociedad, en nuestras familias, víctimas de un creciente individualismo", denuncian con enorme inquietud.

Ciertamente, los firmantes de este comunicado comparten "la angustia de los padres que tienen un niño que va hacia un final prematuro de la vida, sobre todo cuando está sufriendo". "No tenemos derecho a dejar que un niño sufra, porque el sufrimiento puede y debe ser mitigado", señala el texto, pero este también recuerda que "la medicina tiene los medios" para aliviar el dolor.

En este sentido, los representantes de las diferentes religiones explican que los "cuidados paliativos" y la "sedación" son "una manera digna" -recomendada por médicos y oncólogos- para tratar a los niños en fase terminal. Eso sí, evitando siempre el "ensañamiento terapéutico", añaden. 

Además, el escrito subraya lo importante que es "amar a las familias y a los cuidadores de estos pacientes", y si la enfermedad se los lleva, "acompañarlos con profundo afecto". Y concluye asegurando que "amar hasta el final exige una tremenda valentía".

Esta inquietante reforma legislativa prevé que los niños que se encuentren en una situación de dolor físico insoportable e imposible de paliar y que soliciten que se ponga fin a su vida, podrán hacerlo simplemente con el acuerdo de un equipo médico que evaluará la situación.

Ante tal posibilidad, los líderes cristianos, musulmanes y hebreos de Bélgica ya habían emitido a principios de noviembre otro comunicado conjunto oponiéndose a la legalización de la eutanasia para menores. “La eutanasia de las personas más frágiles es inhumana y destruye los fundamentos de nuestra sociedad”, denunciaban. “Es una negación de la dignidad de estas personas y las deja al juicio, es decir, a la arbitrariedad de quien decide”, añadían.

En la nota, difundida por la agencia Cathobel, los jefes religiosos destacaban también que están “en contra del sufrimiento físico y moral, particularmente de los niños”, pero explicaban que “proponer que los menores puedan elegir su propia muerte es una manera de falsear su facultad de juzgar y por consiguiente su libertad”. “Expresamos nuestra viva inquietud frente al riesgo de banalización creciente de una realidad tan grave”, concluían.

La legalización de la eutanasia para menores se ha debatido durante casi dos años en el Senado, que ha acelerado su tramitación. Una vez se apruebe definitivamente, Bélgica se convertirá en uno de los primeros países en legalizar esta práctica. De esta forma se ampliará la ley de eutanasia vigente desde 2002, que reconoce la eutanasia para mayores de edad o menor emancipado (a partir de los 15 años), capaz, con pronóstico de enfermedad irreversible, que padeciera un sufrimiento físico o psíquico constante e insoportable o una enfermedad grave incurable.

La reforma, que ha sido promovida por los socialistas belgas y apoyada por varios grupos políticos, con excepción del partido flamenco Vlaams Belang y los democristianos, adquiere una gran importancia debido a que se convertirá en la más permisiva, puesto que la de otros países como Holanda deja la decisión en manos del menor entre 16 y 18 años y exige el consentimiento paterno para casos entre los 12 y los 16.

La eutanasia en Europa está legalizada en Luxemburgo, Suiza, Bélgica y Holanda, donde el número de solicitudes de eutanasia y suicidio asistido aumentó un 13% el 2012. En total, Holanda llegó a tener 4.188 solicitantes ese año, según un informe de los comités sanitarios regionales encargados de evaluar estos procedimientos en el país.