Benedicto XVI alienta a 500 mil jóvenes a ir «contra la corriente»

En la misa presidida en Loreto

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LORETO, domingo, 2 septiembre 2007 (ZENIT.org).- Benedicto XVI invitó a medio millón de jóvenes a ir contra la corriente de un mundo que seduce con modelos de violencia, de prepotencia o de «éxito a todo coste».



«¡Cuántos mensajes os dirigen los medios de comunicación!¡Estad atentos! ¡Sed críticos!», les recomendó en la concelebración eucarística al concluir el Ágora de los jóvenes italianos, celebrada en la inmensa explanada de Montorso, junto a Loreto.

A pocos kilómetros de santuario nacional italiano, donde, según la tradición fue llevada piedra a piedra la casa de María en Nazaret, el Papa explicó a los jóvenes que la humildad predicada por Cristo en el Evangelio del domingo --«todo el que se ensalce, será humillado; y el que se humille, será ensalzado» (Lc 14,11)-- no es «la senda de la renuncia sino de la valentía».

La mayoría de los peregrinos pasó la noche bajo las estrellas o en carpas instaladas en la gran pradera donde se celebró la misa, a unos kilómetros del santuario dedicado a la Virgen María.

Bajo un tremendo sol, el obispo de Roma dejó a los chicos y chicas su mensaje central: «no sigáis el camino del orgullo, sino el de la humildad».

«Id contra la corriente: no escuchéis las voces interesadas o seductoras que hoy promueven modelos de vida caracterizados por la arrogancia y la violencia, por la prepotencia y el éxito a todo coste, por la apariencia y por el tener en detrimento del ser».

Hablando de la enorme influencia que quieren tener muchos medios de comunicación sobre los jóvenes, añadió: «No os dejéis llevar por la ola producida por esta potente acción de persuasión».

«No tengáis miedo, queridos jóvenes, de preferir los caminos “alternativos” indicados por el auténtico amor: un estilo de vida sobrio y solidario; relaciones afectivas sinceras y puras; un compromiso honesto en el estudio y en el trabajo; el interés profundo por el bien común».

El Papa les alentó a no tener «miedo de parecer que son diferentes y de ser identificados por lo que puede parecer un fracaso o estar fuera de moda».

«Vuestros coetáneos, aunque también los adultos, y especialmente quienes parecen estar más lejos de la mentalidad y de los valores del Evangelio, tienen una necesidad profunda de ver a alguien que se atreva a vivir según la plenitud de humanidad manifestad por Jesucristo», aseguró.

«El camino de la humildad --concluyó-- no es, por tanto, el camino de la renuncia, sino de la valentía. No es el resultado de un fracaso, sino el de una victoria del amor sobre el egoísmo y de la gracia sobre el pecado».