Benedicto XVI: ¡Caminad en compañía del beato Juan Pablo II!

Intervención durante el rezo del Regina Coeli

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 1 de mayo de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación las palabras de saludo que el Papa Benedicto XVI dirigió en los distintos idiomas a los peregrinos congregados en la Plaza de San Pedro para la ceremonia de beatificación de Juan Pablo II.

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[En francés dijo]

Saludo con alegría a las Delegaciones oficiales, las Autoridades civiles y militares de los países francófonos, así como a los cardenales, los obispos, los patriarcas, los sacerdotes y los numerosos peregrinos venidos a Roma para la beatificación. ¡Queridos amigos, que la vida y la obra del Bienaventurado Juan Pablo II sea fuente de un compromiso renovado al servicio de todos los hombres y de todo el hombre! Le pido a él que bendiga los esfuerzos de cada uno para construir una civilización del amor, en el respeto de la dignidad de cada persona humana, creada a imagen de Dios, con una atención particular a la que es más frágil. ¡Con él, marchad tras las huellas luminosas de los beatos y los santos de vuestros países! ¡Que la Virgen María os acompañe! Con mi bendición.

[En inglés dijo]

Saludo a los visitantes de habla inglesa presentes en la Misa de hoy. De modo particular, doy la bienvenida a las distinguidas autoridades civiles y representantes de todas las naciones del mundo que se unen a nosotros para honrar al Beato Juan Pablo II. Que si ejemplo de fe firme en Cristo, el Redentor del Hombre, os inspire para vivir plenamente la nueva vida que hemos celebrado en la Pascua, para ser imágenes de la divina misericordia, y para trabajar por un mundo en el que la dignidad y los derechos de todo hombre, mujer y niño sean respetados y promovidos. ¡Confiando en sus oraciones, invoco de corazón sobre vosotros y sobre vuestras familias la paz del Salvador Resucitado!

[En alemán dijo]

Con gran alegría os saludo a todos los hermanos y hermanas de lengua alemana, entre ellos a los hermanos en el Episcopado y a las distintas delegaciones gubernamentales. El beato Papa Juan Pablo II sigue todavía vivo ante nuestros ojos, al igual que cuando nos anunció la frescura del Evangelio, y encarnó a través de su acción la misericordia de Dios y el amor de Cristo. Pidamos al nuevo beato que podamos ser testigos gozosos de la presencia de Dios en el mundo. La paz del Señor Resucitado os acompañe en todos vuestros caminos.

[En español dijo]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española, y en especial a los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos, seminaristas y numerosos fieles, así como a las delegaciones oficiales y autoridades civiles de España y Latinoamérica. El nuevo Beato recorrió incansable vuestras tierras, caracterizadas por la confianza en Dios, el amor a María y el afecto al Sucesor de Pedro, sintiendo en cada uno de sus viajes el calor de vuestra estima sincera y entrañable. Os invito a seguir el ejemplo de fidelidad y amor a Cristo y a la Iglesia, que nos dejó como preciosa herencia. Que desde el cielo os acompañe siempre su intercesión, para que la fe de vuestros pueblos se mantenga en la solidez de sus raíces y la paz y la concordia favorezcan el progreso necesario de vuestras gentes. Que Dios os bendiga.

[En portugués dijo]

Dirijo una cordial saludo a los peregrinos de lengua portuguesa, de modo especial a los cardenales, obispos, sacerdotes, religiosos y religiosas, y numerosos fieles, así como a las Delegaciones oficiales de los países lusófonos venidos para la beatificación de el Papa Juan Pablo II. A todos deseo la abundancia de los dones del Cielo por intercesión del nuevo Beato, cuyo testimonio debe seguir resonando en vuestros corazones y en vuestros labios, repitiendo con él como en el inicio de su pontificado: “¡No tengáis miedo! Abrid las puertas, mejor, abrid de par en par las puertas a Cristo!” ¡Que Dios os bendiga!

[En polaco dijo]

Mi cordial saludo va a los polacos participantes en esta beatificación, tanto en persona como a través de los medios de comunicación. Saludo a los cardenales, los obispos, los presbíteros, las personas consagradas y a todos los fieles. Saludo a las autoridades del Estado y de las regiones, empezando por el Señor Presidente de la República. Confío a todos a la intercesión de vuestro Beato compatriota, el papa Juan Pablo II. Que obtenga para vosotros y para su patria terrena el don de la paz, de la unidad y de toda prosperidad.

[En italiano dijo]

Dirijo finalmente mi cordial saludo al Presidente de la República Italiana y a su séquito, cn un especial agradecimiento a las Autoridades italianas por su apreciada colaboración en la organización de estas jornadas de fiesta. Y cómo podría aquí dejar de mencionar a todos aquellos que han preparado, desde hace tiempo y con gran generosidad, este acontecimiento: mi Diócesis de Roma con el cardenal Vallini, el Ayuntamiento de la Ciudad con su Alcalde, todas las Fuerzas del Orden y las diversas Organizaciones, Asociaciones, los numerosísimos voluntarios y cuantos, también individualmente, se han hecho disponibles para ofrecer su propia contribución. Mi reconocimiento va también a las Instituciones y a las Oficinas vaticanas. En tanto empeño veo un signo de gran amor hacia el Beato Juan Pablo II. Finalmente, dirijo mi más afectuoso saludo a todos los peregrinos – reunidos aquí en la Plaza de San Pedro, en las calles adyacentes y en otros diversos lugares de Roma – y a cuantos se unen a nosotros mediante la radio y la televisión, cuyos dirigentes y operadores no se han escatimado para ofrecer también a los que están lejos la posibilidad de participar en este gran día. A los enfermos y a los ancianos, hacia quienes el nuevo Beato se sentía particularmente unido, llegue un saludo especial. Y ahora, en unión espiritual con el Beato Juan Pablo II, nos dirigimos con amor filial a María, confiándole a ella, Madre de la Iglesia, el camino de todo el Pueblo de Dios.

[Traducción realizada por ZENIT - ©Libreria Editrice Vaticana]