Benedicto XVI condena el atentado de Alejandría, “vil gesto de muerte”

Reza por las víctimas y anima a perseverar en la fe y en la no violencia

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 6 de enero de 2011 (ZENIT.org).- El Papa condenó el atentado que los cristianos coptos de Alejandría de Egipto sufrieron el pasado 31 de diciembre.

Lo hizo en su intervención del pasado domingo 2 de enero durante el rezo del Ángelus, desde la ventana del Palacio apostólico ante miles de fieles congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano.

Un coche bomba explotó ante la iglesia de los Santos al final de la Misa de la medianoche del último día del año, provocando 21 muertos y varios heridos.

El Papa confesó haber “conocido con dolor la noticia del grave atentado contra la comunidad cristiana copta perpetrado en Alejandría de Egipto”.

Calificó el ataque como un “vil gesto de muerte” y lo comparó con el de “poner bombas ahora también cerca de las casas de los cristianos en Irak para obligarlos a salir”.

Este acto execrable “ofende a Dios y a toda la humanidad”, declaró el Pontífice.

“Ante esta estrategia de violencia que se dirige a los cristianos y tiene consecuencias en toda la población, rezo por las víctimas y los familiares, y animo a las comunidades eclesiales a perseverar en la fe y en el testimonio de no violencia que nos viene del Evangelio”, añadió.



Después, el Papa dirigió su pensamiento “a los numerosos agentes pastorales asesinados en 2010 en diversas partes del mundo”, a los que aseguró un “afectuoso recuerdo ante el Señor”.

El atentado terrorista de la noche del 31 de diciembre contra la iglesia copta ortodoxa de Alejandría ha sido condenado por cristianos, judíos y musulmanes.

Toda la población de Egipto ha quedado profundamente afectada por el atentado, que trata de poner en peligro la pacífica convivencia entre los creyentes cristianos y musulmanes, según el testimonio del obispo auxiliar del patriarcado de Alejandría de los coptos, Botros Fahim Awad Hanna, publicado en la edición del 3 de enero de L'Osservatore Romano

Para evitarlo, estos días el consejero especial para el diálogo del Gran Imán de Al Azhar, Mahmoud Azab, ha anunciado la propuesta de constituir un nuevo organismo, llamado La Casa de la Familia Egipcia, compuesto por catorce representantes (siete cristianos y siete musulmanes).

Según sus promotores, esta entidad podría desempeñar una función de mediación por los varios contrastes entre ambas comunidades y, sobre todo, sería la sede para profundizar en el diálogo entre cristianos y musulmanes.