Benedicto XVI defendió el compromiso con los pobres y no aceptó la influencia marxista

El hermano de fray Boff critica a la Teología de la Liberación por haber degenerado en ideología

Roma, (Zenit.org) H. Sergio Mora | 1936 hits

El hermano de Leonardo Boff, defiende a Benedicto XVI y critica la Teología de la Liberación'. Este es el título de la entrevista publicada ayer lunes 11 de marzo, por el diario brasileño La Folha de Sao Paolo, a uno de los fundadores del movimiento, cuyas desviaciones políticas marxistas fueron criticadas en 1986 por el cardenal Ratzinger en la Libertatis Conscientia.

En la misma Clodovis, hermano de fray Leonardo Boff, indica que en 2007 había tomado distancia del proyecto original y añade que Benedicto XVI en los documentos que publicó, “defendió el proyecto esencial de la Teología de la Liberación”, vale a decir “el compromiso con los pobres como consecuencia de la fe”, al mismo tiempo “que criticó la influencia marxista”.

Clodovis indica en la entrevista de Alexandre Goncalves, que Ratzinger “distinguió entre la primacía de la libertad espiritual sobre la liberación social que es histórica”, y esto no lo quisieron entender, y esto hizo que “la teología de la liberación degenerase en ideología”.

El entrevistador considera que varias medidas de Roma fueron 'procesos inquisitoriales contra algunos teólogos', a lo que el hermano de Boff respondió que era consecuencia del hecho que “la Iglesia no puede entrar en negociaciones cuando se trata del núcleo de la fe”.

“En la práctica --prosigue Clodovis- la Iglesia no expulsa a nadie. Solo indica que alguien se excluyó del cuerpo de los fieles porque inició a practicar una fe diversa”.

E indicó que mientras el jesuita español Jon Sobrino dijo que la teología nacía del pobre, Roma respondió que “Nace de la fe en Cristo”.

Clodovis Boff, en la entrevista, cuenta que se volvió crítico hacia la Teología de la Liberación, cuando vio que la misma ponía la fe en Cristo en segundo plano. Pensaba, dijo, que “con el tiempo las cosas se iban a arreglar”, pero no fue así.

El hermano de Boff critica también la admiración de los progresistas por el teólogo alemán Karl Rahner que concibió la teoría del "cristiano anónimo", según la cual cualquier persona que lucha por la justicia ya es un cristiano. “Y los teólogos de la liberación cultivaban la misma admiración ingenua”, dijo.

Porque el "cristianismo anónimo" constituía “una óptima disculpa para dejar de lado a Cristo y la oración, los sacramentos y la misión, y dedicarse a la transformación de las estructuras sociales”.

Clodovis cuenta que el cardenal Eugenio Sales le retiró la licencia para enseñar teología en la Pontificia Universidad Católica de Río de Janeiro. Y que después de un diálogo con otra persona él “asumió una posición más crítica y entendió que el rahnerismo volvía a la Iglesia absolutamente irrelevante”.

Sobre el Vaticano II consideró que es un equivoco pensar que haya creado una nueva Iglesia y roto con dos mil años de cristianismo, pues Juan XXIII fue bien claro al afirmar que el objetivo era presentar con ropas más oportunas la fe conservando la la sustancia de la misma.

Consideró positivo que si los tradicionalistas aceptan el Concilio Vaticano II, les sea permitido rezar en latín, porque hay espacio para todas las tendencias “siempre que no se contrapongan a la fe de la Iglesia”. Y precisó que “varios grupos considerados progresistas cayeron en ese sectarismo”.

Sobre la relación de Benedicto XVI con la modernidad y la crisis de la misma indicó que el papa emérito a diferencia de otros autores, incluidos Nietzche y Freud, da una salida: la apertura a lo trascendente.

Si bien consideró que Benedicto XVI tomó demasiado en serio el secularismo moderno, que es una tendencia del cristianismo europeo, una cultura de minorías. Porque, indica, la religión es la opción del 85% de la humanidad, mientras los ateos no superan el 2,5% y los agnósticos no llegan al 15%.

En la entrevista añade que el no quiere cambios en la enseñanza de la Iglesia, sino la creación de procesos que favorezcan el diálogo de manera que las personas puedan vivir la doctrina católica.

Y concluye la entrevista considerando que la modernidad no tiene nada más que decir al hombre postmoderno. Ni las ideologías como el marxismo, socialismo, liberalismo o neoliberalismo. “Todas perdieron credibilidad. ¿Quién tiene algo que decir? Las religiones y sobre todo en occidente la Iglesia Católica”.