Benedicto XVI: Dios también está en los aeropuertos

El respeto de la dignidad de la persona, también de viaje

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes 22 de febrero de 2010 (ZENIT.org).- Mucho más que unos simples cruces de caminos, los aeropuertos son hoy un espejo de la sociedad multiétnica y multicultural, en el que la dignidad de la persona debe ser respetada y el que Dios no puede estar ausente.

Así lo expresó el Papa Benedicto XVI, al recibir el pasado sábado en audiencia a los miembros del ENAC (Ente Nazionale per l’Aviazione Civile) y del ENAV (Società Nazionale per l’Assistenza al Volo), en representación del personal de la aviación civil italiana, que celebrarán el próximo 24 de febrero el 90 aniversario de la proclamación de la Virgen de Loreto como su patrona.

El Papa subrayó cómo la aviación ha transformado la movilidad mundial, de forma que los cielos se han convertido en “autopistas de la viabilidad moderna” y los aeropuertos, en “encrucijadas privilegiadas de la aldea global”, por las que “transitan millones de personas”.

“El aeropuerto de hoy parece cada vez más un espejo del mundo y un 'lugar' de humanidad, donde se encuentran personas de diversas nacionalidades, culturas y religiones”, afirmó el Papa, añadiendo que el avión es también actualmente “un instrumento insustituible de evangelización para el Sucesor de Pedro”.

En este sentido, instó al personal de los aeropuertos a recordar “que, en cada proyecto y actividad, el primer capital que hay que salvaguardar y valorar es la persona, en su integridad”.

“El respeto de estos principios puede parecer particularmente complejo y difícil en el contexto actual, con motivo de la crisis económica, que provoca efectos problemáticos en el sector de la aviación civil, y por la amenaza del terrorismo internacional, que tiene en el punto de mira también a los aeropuertos y los aviones para llevar a cabo sus propias tramas subversivas”.

Pero, defendió el Papa, “también en esta situación, es oportuno no perder nunca de vista que el respeto de la primacía de la persona y la atención a sus necesidades no solo no hacen menos eficaz el servicio y no penalizan la gestión económica, sino que al contrario, representan importantes garantías de verdadera eficiencia y de auténtica calidad”.

En este espacio de encuentro de peregrinos, turistas, prófugos, trabajadores, enfermos, familias, que constituye el aeropuerto, Dios “también está presente”, recordó el Papa, aludiendo a las capillas y capellanes de que están dotados muchos aeropuertos del mundo.

“Esta presencia recuerda que cada persona tiene una dimensión trascendente, espiritual, y ayuda a reconocerse como una sola familia, compuesta por sujetos que no están sencillamente uno junto a otro, sino que, poniéndose en relación con los demás y con Dios, llevan a cabo una solidaridad fraterna fundada en la justicia y en la paz”, concluyó el Pontífice.

[Por Inma Álvarez]