Benedicto XVI: El diálogo y una moral objetiva hacen del mundo un lugar de paz

En un mensaje a la conferencia interreligiosa sobre tolerancia en Turquía

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CIUDAD DEL VATICANO, 8 de noviembre de 2005 (ZENIT.org).- El diálogo y una moral objetiva son las claves para hacer que este mundo se transforme en un lugar de paz, asegura Benedicto XVI.



Así lo explica en un mensaje enviado con motivo de la segunda edición de la Conferencia Internacional sobre «Paz y tolerancia» promovida del 7 al 9 de noviembre por el patriarca ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, y por el rabino Arthur Schneier, presidente de la Fundación Llamamiento a la Conciencia («Appeal of Conscience») de Nueva York.

En su misiva, transmitida a los presentes en el encuentro por el cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y de la Comisión para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, el Papa afronta las claves de «la paz y la tolerancia», dos temas «de vital importancia».

«Sólo a través del diálogo se puede esperar que el mundo se convierta en un lugar de paz y fraternidad», afirma el Papa.

«Toda persona de buena voluntad, y especialmente todo creyente, tiene el deber de contribuir a construir una sociedad pacífica y de superar la tentación de la confrontación agresiva y trivial entre diferentes culturas y grupos étnicos», subraya el mensaje pontificio.

Ahora bien, el obispo de Roma reconoce que «este objetivo sólo se puede alcanzar si en el centro del desarrollo económico, social y cultural de cada comunidad está el debido respeto por la vida y por la dignidad de cada persona humana».

Por este motivo, constata, «sin una base moral objetiva, ni siquiera la democracia puede asegurar una paz estable».

«En este sentido, el relativismo moral mina el funcionamiento de la democracia, que en sí mismo no es suficiente para garantizar la tolerancia y el respeto entre los pueblos», afirma el pontífice recordando un argumento que preocupaba en particular a Juan Pablo II y al cardenal Joseph Ratzinger.

La propuesta que hace el sucesor de Pedro a los congresistas reunidos en Turquía es la de «educar en la verdad y fomentar la reconciliación donde se han abierto heridas».

«El respeto de los derechos de los demás, aportando el fruto de un diálogo sincero y veraz, indicará los pasos concretos que pueden emprenderse», concluye.

La Conferencia de Estambul, que cuenta con el patrocinio del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, tiene por objetivo «promover la colaboración entre las tres grandes religiones monoteístas: Judaísmo, Cristianismo e Islam, para favorecer el respeto recíproco, la aceptación del otro y la convivencia pacífica en un mundo que ha sufrido tanto a causa de la guerra y de los conflictos».