Benedicto XVI: El Espíritu, vínculo de la paz

Hoy durante el rezo del Regina caeli

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 12 de junio de 2011 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación las palabras que el Papa Benedicto XVI pronunció hoy durante la meditación introductoria al rezo del Regina Caeli, con los peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro.

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Queridos hermanos y hermanas,

La solemnidad de Pentecostés, que hoy celebramos, concluye el tiempo litúrgico de Pascua. En efecto, el Misterio pascual – la pasión, muerte y resurrección de Cristo y su ascensión al Cielo – encuentra su cumplimiento en la potente efusión del Espíritu Santo sobre los Apóstoles reunidos junto con María, la Madre del Señor, y los demás discípulo. Fue el “bautismo” de la Iglesia, bautismo en el Espíritu Santo (cfr Hch 1,5). Como narran los Hechos de los Apóstoles, en la mañana de la fiesta de Pentecostés, un fragor como de viento embistió el Cenáculo y sobre cada uno de los discípulos descendieron lenguas como de fuego (cfr Hch 2,2-3). San Gregorio Magno comenta: “Hoy el Espíritu Santo ha descendido con sonido repentino sobre los discípulos y ha cambiado las mentes de seres carnales dentro de su amor, y mientras aparecían en el exterior lenguas de fuego, en el interior los corazones se hicieron llameantes, pues, acogiendo a Dios en la visión del fuego, ardieron suavemente de amor” (Hom.en Evang. XXX, 1: CCL 141, 256). La voz de Dios diviniza el lenguaje humano de los Apóstoles, los cuales se volvieron capaces de proclamar de modo "polifónico" al único Verbo divino. El soplo del Espíritu Santo llena el universo, genera la fe, arrastra a la verdad, predispone a la unidad entre los pueblos. “A este ruido la muchedumbre se acercó y se quedó turbada, porque cada uno les oía hablar en su propia lengua” de las “maravillas de Dios” (Hch 2,6.11).

El beato Antonio Rosmini explica que “en el día del Pentecostés de los cristianos Dios promulgó … su ley de caridad, escribiéndola por medio del Espíritu Santo no sobre tablas de piedra, sio en el corazón de los Apóstoles, comunicándola después a toda la Iglesia” (Catechismo disposto secondo l’ordine delle idee…n. 737, Turín 1863). El Espíritu Santo, "que es el Señor de la vida” – como recitamos en el Credo –, está unido al Padre por medio del Hijo y completa la revelación de la Santísima Trinidad. Proviene de Dios como aliento de su boca y tiene el poder de santificar, abolir las divisiones, disolver la confusión debida al pecado. Él incorpóreo e inmaterial, otorga los bienes divinos, sostiene a los seres vivientes, para que actúen en conformidad con el bien. Como Luz inteligible da significado a la oración, da vigor a la misión evangelizadora, hace arder los corazones de quien escucha el alegre mensaje, inspira el arte cristiano y la melodía litúrgica.

Queridos amigos, el Espíritu Santo, que crea en nosotros la fe en el momento de nuestro Bautismo, nos permite vivir como hijos de Dios, conscientes y consecuentes, según la imagen del Hijo Unigénito. También el poder de perdonar los pecados es don del Espíritu Santo; de hecho, apareciéndose a los Apóstoles la tarde de Pascua, Jesús sopló su aliento sobre ellos y dijo: “Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis lospecados, les serán perdonados”(Jn 20,23). A la Virgen María, templo del Espíritu Santo, confiamos la Iglesia, para que viva siempre de Jesucristo, de su Palabra, de sus mandamientos, y bajo la acción perenne del Espíritu Paráclito anuncie a todos que “¡Jesús es el Señor!” (1 Cor 12,3).

[Después del Regina Caeli dijo]

Queridos hermanos y hermanas, estoy contento de recordar que mañana en Dresde, en Alemania, será proclamado Beato Alois Andritzki, sacerdote y mártir, asesinado por los nacional-socialistas en 1943, a la edad de 28 años. Alabemos al Señor por este heroico testigo de la fe, que se añade a las filas de cuantos dieron la vida en el nombre de Cristo en los campos de concentración. Quisiera confiar a la intercesión de ellos, hoy que es Pentecostés, la causa de la paz en el mundo. Que el Espíritu Santo inspire valientes propósitos de paz y mantenga el compromiso de llevarlos adelante, para que el diálogo prevalezca sobre las armas y el respeto de la dignidad del hombre supere los intereses de parte. Que el Espíritu, que es vínculo de comunión, vuelva a encaminar los corazones desviados por el egoísmo y ayude a toda la familia humana a redescubrir y custodiar con vigilancia su unidad fundamental.

Pasado mañana, 14 de junio, se celebra la Jornada Mundial de los Donantes de Sangre, millones de personas que contribuyen, de modo silencioso, a ayudar a los hermanos en dificultad. Dirijo a todos los donantes un cordial saludo e invito a los jóvenes a seguir su ejemplo.

[En español dijo]

Saludo con afecto a los peregrinos de lengua española que participan en esta oración mariana, en particular a los fieles de la parroquia de Moral de Calatrava y al grupo de Oficiales de la Escuela Militar de Colombia. Celebramos hoy, cincuenta días después de la Pascua, la solemnidad de Pentecostés, en la que la liturgia revive el inicio de la misión apostólica a todos los pueblos. Invito a todos a perseverar junto con María, Madre de la Iglesia, en ferviente oración y a poner al servicio de toda la humanidad los diversos dones y carismas que el Espíritu Santo nos ha concedido, para continuar así anunciando la buena nueva de la resurrección de Cristo. Muchas gracias y feliz domingo.

[Traducción del original italiano por Inma Álvarez

©Libreria Editrice Vaticana]