Benedicto XVI: El fin del trabajo, «el verdadero progreso de la persona»

Palabras al recibir a la Confederación italiana de Artesanos

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 3 abril 2007 (ZENIT.org).- El trabajo tiene que tener siempre como fin el «verdadero progreso de la persona» y el «bien común», recordó Benedicto XVI al recibir en audiencia el 31 de marzo a una delegación de empresarios de la Confederación italiana de Artesanos (Confartigianato).



El encuentro con el Papa culminó las celebraciones del sexagésimo aniversario de fundación de esta institución, que representa a 521 mil empresas artesanas italianas.

Al dirigirse a más de 7.000 personas congregadas en el Aula Pablo VI del Vaticano, el Papa reflexionó sobre la realidad del trabajo, que en estos momentos experimenta «grandes cambios económicos y sociales, cambios que son cada vez más rápidos y complejos».

En este contexto, el Papa explicó que «la Iglesia, fiel a la palabra de Dios, no deja de recordar el principio, según el cual, el trabajo es para el hombre y no el hombre para el trabajo», es decir, «la primacía del hombre sobre la obra de sus manos».

«Todo debe orientarse al auténtico progreso de la persona humana y al bien común: el capital, la ciencia, la técnica, los recursos públicos y la misma propiedad privada», subrayó.

«Queridos amigos, seguid custodiando y valorando con tenacidad y perseverancia la cultura productiva artesanal, capaz de dar vida a grandes oportunidades de equilibrado progreso económico y de encuentro entre hombres y pueblos», les exhortó.

«Como cristianos», concluyó, «que vuestro compromiso consista en testimoniar el “Evangelio del trabajo”, conscientes de que el Señor llama a todos los bautizados a la santidad a través de sus ocupaciones cotidianas».