Benedicto XVI: El mundo espera a Cristo, aun sin saberlo

Lanza a toda la Iglesia una solemne invitación a la misión “ad gentes”

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OPORTO, viernes 14 de mayo de 2010 (ZENIT.org).- “Sin imponer pero sin dejar de proponer”, los cristianos deben responder “con urgencia” a la necesidad de la evangelización, afirmó el Papa Benedicto XVI, en la homilía de la Misa celebrada hoy en Oporto (Portugal), a punto de concluir su Visita Apostólica a este país.

En este cuarto y último día, el Papa se había trasladado a la ciudad de Oporto, para celebrar la Eucaristía, cuya homilía dedicó casi exclusivamente a hablar sobre la que Juan Pablo II llamó “nueva evangelización” en las sociedades secularizadas.

La celebración tuvo lugar en la Avenida de los Aliados de Oporto, frente al palacio municipal, en la que participaron cerca de 120.000 fieles, procedentes de todo Portugal, y también desde España y otros países europeos.

El Papa llegó al lugar directamente desde el helipuerto militar de Serra do Pilar, en papamóvil, acompañado por el obispo de Oporto, monseñor Manuel Clemente.

“El cristiano es, en la Iglesia y con la Iglesia, un misionero de Cristo enviado al mundo. Ésta es la misión apremiante de toda comunidad eclesial”, para que “todas las situaciones de desfallecimiento y muerte se transformen, por el Espíritu, en ocasiones de crecimiento y vida”.

En efecto, afirmó el Papa, “si vosotros no sois sus testigos en vuestros ambientes, ¿quién lo hará por vosotros?”

Si la Iglesia dejara de anunciar el evangelio, “sería una muerte anunciada, por lo que se refiere a su presencia en el mundo”, añadió.

Ante la tentación del desámino, Benedicto XVI añadió que la "desproporción de fuerzas en acción, que hoy nos asusta, impresionaba ya hace dos mil años a los que veían y escuchaban a Jesús”.

“Desde las playas del lago de Galilea hasta las plazas de Jerusalén, Jesús se encontraba prácticamente solo en los momentos decisivos; eso sí, en unión con el Padre, guiado por la fuerza del Espíritu. Y con todo, el mismo amor que un día creó el mundo hizo que surgiese la novedad del Reino como una pequeña semilla que brota en la tierra”.

Ad gentes

El Papa afirmó que la humanidad ha experimentado grandes cambios a los que es necesario dar respuesta: “hoy la Iglesia está llamada a afrontar nuevos retos y está preparada para dialogar con culturas y religiones diversas, intentando construir, con todos los hombres de buena voluntad, la convivencia pacífica de los pueblos”.

Este campo de la misión ad gentes (hacia los gentiles, los que no creen) “se presenta hoy notablemente dilatado y no definible solamente en base a consideraciones geográficas”, aclaró.

“Nos esperan no solamente los pueblos no cristianos y las tierras lejanas, sino también los ámbitos socio-culturales y sobre todo los corazones que son los verdaderos destinatarios de la acción misionera del Pueblo de Dios”.

“Sin imponer nada, proponiendo siempre”, explicó a los presentes, “siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere. Y todos, al final, nos la piden, incluso los que parece que no lo hacen”.

Aunque sin saberlo, afirmó el Papa, “es a Jesús a quien todos esperan. Sin Dios el hombre no sabe adónde ir ni tampoco logra entender quién es”.

Por tanto, añadió, los cristianos “estamos llamados a servir a la humanidad de nuestro tiempo, confiando únicamente en Jesús, dejándonos iluminar por su Palabra”.

“¡Cuánto tiempo perdido, cuánto trabajo postergado, por inadvertencia en este punto! En cuanto al origen y la eficacia de la misión, todo se define a partir de Cristo: la misión la recibimos siempre de Cristo”.

Encuentro Vocacional

Al terminar la Misa, el Papa Benedicto XVI bendijo la primera piedra del seminario Redemptoris Mater Santa Teresa del Niño Jesús de Oporto. En este tipo de seminario, diocesano, misionero e internacional, se formarán jóvenes del Camino Neocatecumenal.

De hecho, miles jóvenes de esta realidad eclesial han peregrinado estos días a Fátima para asistir al encuentro con el Papa. Según informó a ZENIT la oficina de prensa del Camino Neocatecumenal en España, son cerca de 20.000 jóvenes de toda Europa.

Antes de volver a sus países de origen, los jóvenes mantuvieron un encuentro vocacional con los iniciadores del Camino, Kiko Argüello, Carmen Hernández y Mario Pezzi, en el Santuario de Fátima. El encuentro fue presidido por el cardenal José Policarpo, patriarca de Lisboa.

[Por Inma Álvarez]