Benedicto XVI: El testimonio cristiano en Oriente Medio debe ser la comunión

Al inaugurar hoy la II Asamblea Especial del Sínodo de los Obispos para esta región

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo 10 de octubre de 2010 (ZENIT.org).- El objetivo fundamental del Sínodo que hoy comienza es fundamentalmente pastoral: el de reavivar la comunión entre los católicos de Oriente Medio. Así lo afirmó hoy durante la Misa de inauguración el Papa Benedicto XVI.

El Pontífice presidió hoy la solemne Misa con la que se abren los trabajos del sínodo, y que concelebró con los Patriarcas de cada una de las Iglesias sui iuris y con los demás Padres sinodales, en la Basílica de San Pedro.

Durante la homilía, el Papa subrayó sobre todo la necesidad de la comunión entre las Iglesias locales, que es el testimonio que, afirmó, es necesario “más que nunca” en estos momentos.

La Iglesia cumple su misión “sencillamente siendo ella misma, es decir, comunión y testimonio", afirmó el Papa. “Sin comunión no puede haber testimonio: el gran testimonio es precisamente la vida de comunión”.

El Papa afirmó que los cristianos de Oriente Medio están llamados a un testimonio esencial: la unidad en la diversidad, que podría favorecer enormemente al ecumenismo, de la Iglesia entera, y también al diálogo interreligioso.

No es casual, aseveró, que en estas tierras “la única Iglesia de Cristo se expresa en la variedad de las Tradiciones litúrgicas, espirituales, culturales y disciplinarias de las seis venerables Iglesias Orientales Católicas sui iuris, como también en la Tradición latina”.

Esta comunión debe darse, subrayó, ante todo en el interior de cada Iglesia, entre sus miembros: Patriarcas, Obispos, sacerdotes, religiosos, personas de vida consagrada y laicos. Y, después, en las relaciones con las otras Iglesias”.

“La vida eclesial, fortalecida de este modo, verá producir unos frutos muy positivos en el camino ecuménico con las otras Iglesias y Comunidades eclesiales presentes en Oriente Medio”.

Podría suponer, añadió, “una ocasión propicia para proseguir de forma constructiva el diálogo tanto con los judíos, con los cuales nos une de forma indisoluble la larga historia de la Alianza, como con los musulmanes”.

Identidad

Otro de los aspectos fundamentales del Sínodo, afirmó el Papa, es el de ayudar a reforzar y valorar la identidad de las pequeñas comunidades cristianas, que a menudo caen en el desánimo y optan por la emigración.

“Todos deseamos que los fieles sientan la alegría de vivir en Tierra Santa, tierra bendecida por la presencia y por el glorioso misterio pascual del Señor Jesucristo”, subrayó el Papa, añadiendo que el propio Sínodo “demuestra el interés de toda la Iglesia por la valiosa y amada porción del Pueblo de Dios que vive en Tierra Santa y en todo Oriente Medio”.

“A lo largo de los siglos esos Lugares han atraído multitud de peregrinos y, también, comunidades religiosas masculinas y femeninas que han considerado un gran privilegio poder vivir y dar testimonio en la Tierra de Jesús”.

Por ello, afirmó, “a pesar de las dificultades, los cristianos de Tierra Santa están llamados a reavivar la conciencia de ser piedras vivas de la Iglesia en Oriente Medio, en los Lugares santos de nuestra salvación”.

Además, subrayó, “vivir de forma digna en la propia patria es, antes que nada, un derecho humano fundamental: por ello, es necesario favorecer las condiciones de paz y justicia, indispensables para un desarrollo armonioso de todos los habitantes de la región”.

En este sentido, apeló a la comunidad internacional para que “favorezca un camino fiable, leal y constructivo hacia la paz”, y a las religiones presentes de forma mayoritaria en la región, “promoviendo los valores espirituales y culturales que unen a los hombres y excluyen toda expresión de violencia”.