Benedicto XVI en el Ángelus: Alimentarse no solo de pan sino de verdad y amor

El papa hizo un llamado urgente a la paz en Siria e Irak

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Por José Antonio Varela Vidal

CIUDAD DEL VATICANO, domingo 29 julio 2012 (ZENIT.org).- Esta mañana, a las 12 horas, Benedicto XVI se asomó al balcón del patio del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo y recitó el Ángelus junto a los fieles y a los peregrinos presentes.

Al introducir la oración mariana, el papa comentó el pasaje del evangelio de este domingo, referido a la escena de la multiplicación de los panes y los peces, cuyo texto íntegro puede leerse en: www.zenit.org/article-42886?l=spanish. En sus palabras finales, se refirió con preocupación a la violencia en Siria e Irak y recordó también que falta menos de un año para la Jornada Mundial de la Juventud, a realizarse en Río de Janeiro.

El milagro de compartir

En lo central de la reflexión evangélica, el santo padre hizo un paralelismo con la Eucaristía, como "el mayor y más permanente encuentro del hombre con Dios, en el cual el Señor se hace nuestro alimento, se da a sí mismo para transformarnos en él mismo".

La escena, rica en simbolismo, describe la presencia de un niño con una canasta de panes y peces --que quizás pensaba vender para asegurar la subsistencia del día para él y su familia--, pero que se acerca y lo comparte. De esta figura, el papa destaca que "el milagro no se produce de la nada, sino de un modesto compartir inicial de lo que un muchacho sencillo tenía con él”. Esto significa --explicó el papa--, que Jesús “nos hace ver que si cada uno ofrece lo poco que tiene, puede lograrse una y otra vez el milagro: Dios es capaz de multiplicar nuestro pequeño gesto de amor y hacernos partícipes de su don”.

Y advirtió también que, ante una multitud saciada de hambre material que ve en él a un rey terrenal, Jesús se presenta como “un rey que sirve, que se acerca hasta el hombre para satisfacer no solo el hambre material, sino sobre todo un hambre más profundo, el hambre de orientación, de sentido, de verdad, el hambre de Dios”.

Elevando el pasaje evangélico hasta el misterio eucarístico del que es depositaria hoy la Iglesia, el papa invocó a “redescubrir la importancia de alimentarnos no solo de pan, sino de verdad, de amor, de Cristo, del cuerpo de Cristo, participando fielmente y con gran conciencia de la Eucaristía, para estar cada vez más íntimamente unidos a Él”.

Asimismo, comprometió a los fieles a orar para satisfacer las necesidades materiales de la humanidad, “para que nunca le falte a nadie el pan necesario para una vida digna, y que se terminen las desigualdades no con las armas de la violencia, sino con el compartir y el amor”.

Preocupación por Siria e Irak

Al terminar la oración mariana, Benedicto XVI se refirió al conflicto interno que desangra a Siria desde hace 11 meses con cerca de 7.500 muertos --según cifras de la ONU--, y pidió que “se garantice asistencia urgente de carácter humanitario y de ayuda conjunta”.

A la vez, hizo un llamado “para poner fin a toda forma de violencia y derramamiento de sangre”, y pidió a Dios que otorgue “la sabiduría del corazón, especialmente a aquellos que tienen más responsabilidad, para que no se ahorran esfuerzos en la búsqueda de la paz --incluida la comunidad internacional--, a través del diálogo y la reconciliación, en el arreglo político del conflicto”.

También manifestó su cercanía con Irak, que en los últimos dìas se ha visto afectado por numerosos y graves delitos que han causado numerosos muertos y heridos, deseándole “que pueda encontrar el camino de la estabilidad, la reconciliación y la paz”.

A un año de la JMJ Río 2013

En su meditación, el santo padre recordó también que dentro de un año, alrededor de este tiempo, se estará viviendo el evento más multitudinario de la Iglesia Católica, como es la Jornada Mundial de la Juventud, que esta vez se realizará en Río de Janeiro, Brasil.

El papa anticipó que “es una valiosa oportunidad para que muchos jóvenes experimenten la alegría y la belleza de pertenecer a la Iglesia y vivir la fe.” Agradeció y alentó también a todos los organizadores, sobre todo a la Archidiócesis de Río de Janeiro, “quienes vienen trabajando diligentemente para preparar la recepción de los jóvenes de todo el mundo a este importante encuentro eclesial”.

Saludo en español

Como es habitual, el papa reservó algunos momentos para dirigirse en su propio idioma a los grupos de peregrinos que llegaron hasta Castel Gandolfo y a los fieles que lo siguieron por los medios de comunicación.

Su mensaje en español fue el siguiente: “Quisiera recordar con particular afecto a todos los que están gozando de unos días de merecido descanso, y también a quienes están pasando por momentos difíciles o dolorosos, sometidos a duras pruebas. Invito a todos a acoger en este domingo la Palabra de Dios que la Iglesia nos propone en la liturgia. Meditémosla con un corazón humilde y llevémosla a la práctica con sencillez. Que María, la Santísima Virgen, nos muestre siempre su amor de Madre”.

Se espera que Benedicto XVI pueda encontrar el tiempo y las condiciones durante la pausa de verano, para culminar con su obra “Jesús de Nazareth”, que se completará con la parte dedicada a los evangelios de la infancia. También estaría trabajando en los discursos y homilías que pronunciará en su trascendental viaje apostólico al Líbano a mediados de setiembre, donde firmará y entregará la Exhortación apostólica postsinodal de la Asamblea especial para Oriente Medio del Sínodo de los Obispos.