Benedicto XVI: “es necesario que construyamos juntos la verdadera civilización”

Al término de un Concierto por los 70 años del inicio de la II Guerra Mundial

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CIUDAD DEL VATICANO, jueves 8 de octubre de 2009 (ZENIT.org).- El recuerdo del último conflicto mundial debe ser una advertencia y un estímulo para construir juntos una “verdadera civilización” no fundada sobre la violencia, sino sobre la colaboración de los creyentes de las diversas religiones.

Así lo afirmó este jueves por la noche Benedicto XVI al término del Concierto “Youth against war concert - 70 años del comienzo de la II Guerra Mundial: Jóvenes contra la guerra”, celebrado en el Auditorio de Via della Conciliazione, en Roma.

Presentes en el acontecimiento, además del presidente de la República italiana, Giorgio Napolitano, participaron también los miembros de la II Asamblea especial para África del Sínodo de los Obispos.

La orquesta alemana InterRegionales JugendsinfonieOrchester, compuesta por jóvenes procedentes de una quincena de países y dirigida por Jochem Hochstenbach y Wolfgang Gönnenwein, interpretó músicas de Gustav Mahler y Félix Mendelssohn-Bartholdy, dos compositores de origen judío que se hicieron cristianos (el primero católico y el segundo protestante).

Participaron también el actor Klaus Maria Brandauer, como voz recitadora, y la mezzosoprano Michelle Breedt.

Tras la presentación del cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Pormoción de la Unidad de los Cristianos, el Papa tomó la palabra para agradecer y reflexionar sobre el significado de esta efeméride.

“Esta noche devuelve nuestra memoria la tragedia de la Segunda Guerra Mundial – afirmó – , dolorosa página de la historia surcada de violencia e inhumanidad, que causó la merte de millones de personas, dejando a los vencedores divididos y una Europa por reconstruir”.

“La guerra, querida por el nacionalsocialismo, afectó a muchas poblaciones inocentes de Europa y de otros continentes, mientras que, con el drama de la Shoah, hirió sobre todo al pueblo judío, objeto de un exterminio programado”, añadió.

“Y sin embargo, lo faltaron las llamadas a la razón y a la paz elevados de muchas partes”, observó el Papa recordando el apremiante llamamiento de Pío XII en el radiomensaje del 24 de agosto de 1939 – precisamente en la inminencia del estallido de la guerra – proclamó con decisión: nada se pierde con la paz, todo puede perderse con la guerra.

“Recordar aquellos tristes acontecimientos debe de ser una advertencia, sobre todo para las nuevas generaciones, a no ceder nunca más a la tentación de la guerra”, auguró.

Reflexionando también sobre el hecho de que este año se conmemoran también los veinte años de la caída del Muro de Berlín, el Pontífice subrayó que “Europa y el mundo entero tienen sed de libertad y de paz”.

“Es necesario que construyamos juntos la verdadera civilización, que no se base más en la fuerza, sino que sea fruto de la victoria sobre nosotros mismos, sobre las fuerzas de la injusticia, del egoísmo y de odio, que pueden llegar a desfigurar al hombre”, exclamó.

Desde este punto de vista, conluyó, “el movimiento ecuménico, que encontró en la segunda guerra mundial un catalizador, puede contribuir a construirla, trabajando junto a los judíos y a todos los creyentes”.

El concierto ha sido organizado por el Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos y por la Comisión de la Santa Sede para las Relaciones Religiosas con el Judaísmo, ayudados por la Embajada de Alemania ante la Santa Sede y la Europäisches KulturForum de Mainau, con el patrocinio del Comité Judío Internacional para las Consultas Interreligiosas.

[Por Roberta Sciamplicotti, traducción de Inma Álvarez]