Benedicto XVI exige el final de la violencia contra los niños

Y aplicar los compromisos de la Convención de sus derechos

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CIUDAD DEL VATICANO, martes 6 enero 2009 (ZENIT.org).- Benedicto XVI lanzó este martes, solemnidad de la Epifanía o día de los Reyes Magos, un apremiante llamamiento para que acabe la violencia contra los niños.

El Santo Padre se hizo portavoz en particular de los pequeños que son víctimas de los conflictos armados, pidiendo el cumplimiento de la Convención de los Derechos del Niño.

Al dirigirse a los miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano, que asistieron a una cabalgata de Reyes inspirada en el folclore de la ciudad italiana de Asís, el Papa recordó que ese día "en muchos países, es también la fiesta de los niños".

"Pienso especialmente en todos los niños, que son la riqueza y la bendición del mundo, y sobre todo en aquellos a los que se les niega una infancia serena", afirmó hablando desde la ventana de su estudio, después de haber presidido la celebración eucarística.

El sucesor de Pedro denunció "la situación de decenas de niños y muchachos que, en estos últimos meses, incluido el período navideño, en la provincia oriental de la República Democrática del Congo, han sido secuestrados por bandas armadas que han atacado las aldeas y causado numerosas víctimas y heridos".

Lanzó un llamamiento "a los autores de estas brutalidades inhumanas para que devuelvan estos muchachos a sus familias y a su futuro de seguridad y desarrollo al que tienen derecho, junto a esas queridas poblaciones".

"Los episodios de violencia contra los muchachos, que por desgracia se registran también en otras partes de la Tierra, son todavía más deplorables si se considera que en 2009 se celebra el vigésimo aniversario de la Convención de los Derechos del Niño", siguió afirmando

Según el pontífice,la comunidad internacional está llamada a renovar los compromisos de esa Convención "para defender y promover a la infancia de todo el mundo".

El Santo Padre rindió homenaje "a quienes trabajan diariamente al servicio de las nuevas generaciones --¡y son innumerables!--, ayudándoles a ser protagonistas de su futuro".

Por último, recordó que en ese día, la Iglesia universal celebraba la Jornada de la Infancia Misionera.

Según el pontífice, "es una ocasión oportuna para subrayar que los niños y los muchachos pueden desempeñar un papel importante en la difusión del Evangelio y en las obras de solidaridad con los de su misma edad más necesitados. ¡Que el Señor se lo recompense!".