Benedicto XVI habla con seminaristas sobre el pecado en la Iglesia y la conversión

Visita el Seminario Romano Mayor

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CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 19 febrero 2007 (ZENIT.org).- El pecado en la Iglesia y la necesidad de conversión continua fue uno de los argumentos de los que habló Benedicto XVI este sábado con los alumnos del Seminario Romano Mayor.



El Santo Padre visitó este centro de formación de futuros sacerdotes en la ciudad eterna con ocasión de la fiesta de la patrona, la Virgen de la Confianza, que se celebra siempre el sábado anterior al inicio de la Cuaresma.

Respondiendo a las preguntas de seis estudiantes, algunos serán ordenados sacerdotes el 29 de abril, el Papa mantuvo un coloquio espontáneo.

En particular, Dimov Koicio, de la diócesis de Nicopoli en Istrum (Bulgaria), en segundo año de teología, recordó que el cardenal Joseph Ratzinger, en el Vía Crucis que compuso para el Viernes Santo del Coliseo, habló de la suciedad que hay en la Iglesia.

En la homilía con motivo de la ordenación de sacerdotes romanos del año pasado, Benedicto XVI denunció además el «espíritu de hacer carrera» el intento de crecer para alcanzar un aposición a través de la Iglesia.

«¿Qué actitud tenemos que tener ante estos problemas de la manera más serena y responsable posible?», preguntó el seminarista.

«La pregunta no es fácil…», respondió el Papa sonriendo. Pero «el Señor sabe, sabía desde el inicio, que en la Iglesia también se da el pecado».

«Para nuestra humildad es importante reconocer esto y ver el pecado no sólo en los demás, en las estructuras, en los altos encargos jerárquicos, sino también en nosotros mismos», sugirió.

De este modo, aclaró, «es posible ser más humildes y aprender que ante el Señor no cuenta la posición eclesial, lo que cuenta es vivir en su amor y hacer brilla su amor».

«Cuanto más nos dejamos tocar por este amor suyo en la vida sacramental, en la vida de oración, en la vida del trabajo, del tiempo libre, más podemos comprender que he encontrado la auténtica perla, y que lo demás no cuenta», explicó

Respondiendo a Gianpiero Savino, de la diócesis de Taranto (Italia), estudiante de primer año de Teología, explicó a los seminaristas «que tenemos necesidad de una conversión permanente ».

Tras la conversión, afirmó el Papa, «sigue un camino de conversión», en el que «no faltan las grandes perspectivas, las alegrías, la luces del Señor, pero en el que tampoco faltan valles oscuros, donde tenemos que avanzar con confianza, apoyándonos en la bondad del Señor».

«Por eso es importante también el sacramento de la Reconciliación --aseguró--. No podemos pensar que podemos vivir sin necesidad nunca de perdón».

Después del encuentro, el Papa cenó con la comunidad del seminario y posteriormente regresó al Vaticano.
CIUDAD DEL VATICANO, lunes, 19 febrero 2007 (ZENIT.org).- El pecado en la Iglesia y la necesidad de conversión continua fue uno de los argumentos de los que habló Benedicto XVI este sábado con los alumnos del Seminario Romano Mayor.

El Santo Padre visitó este centro de formación de futuros sacerdotes en la ciudad eterna con ocasión de la fiesta de la patrona, la Virgen de la Confianza, que se celebra siempre el sábado anterior al inicio de la Cuaresma.

Respondiendo a las preguntas de seis estudiantes, algunos serán ordenados sacerdotes el 29 de abril, el Papa mantuvo un coloquio espontáneo.

En particular, Dimov Koicio, de la diócesis de Nicopoli en Istrum (Bulgaria), en segundo año de teología, recordó que el cardenal Joseph Ratzinger, en el Vía Crucis que compuso para el Viernes Santo del Coliseo, habló de la suciedad que hay en la Iglesia.

En la homilía con motivo de la ordenación de sacerdotes romanos del año pasado, Benedicto XVI denunció además el «espíritu de hacer carrera» el intento de crecer para alcanzar un aposición a través de la Iglesia.

«¿Qué actitud tenemos que tener ante estos problemas de la manera más serena y responsable posible?», preguntó el seminarista.

«La pregunta no es fácil…», respondió el Papa sonriendo. Pero «el Señor sabe, sabía desde el inicio, que en la Iglesia también se da el pecado».

«Para nuestra humildad es importante reconocer esto y ver el pecado no sólo en los demás, en las estructuras, en los altos encargos jerárquicos, sino también en nosotros mismos», sugirió.

De este modo, aclaró, «es posible ser más humildes y aprender que ante el Señor no cuenta la posición eclesial, lo que cuenta es vivir en su amor y hacer brilla su amor».

«Cuanto más nos dejamos tocar por este amor suyo en la vida sacramental, en la vida de oración, en la vida del trabajo, del tiempo libre, más podemos comprender que he encontrado la auténtica perla, y que lo demás no cuenta», explicó

Respondiendo a Gianpiero Savino, de la diócesis de Taranto (Italia), estudiante de primer año de Teología, explicó a los seminaristas «que tenemos necesidad de una conversión permanente ».

Tras la conversión, afirmó el Papa, «sigue un camino de conversión», en el que «no faltan las grandes perspectivas, las alegrías, la luces del Señor, pero en el que tampoco faltan valles oscuros, donde tenemos que avanzar con confianza, apoyándonos en la bondad del Señor».

«Por eso es importante también el sacramento de la Reconciliación --aseguró--. No podemos pensar que podemos vivir sin necesidad nunca de perdón».

Después del encuentro, el Papa cenó con la comunidad del seminario y posteriormente regresó al Vaticano.