Benedicto XVI invita a redescubrir la alegría del Bautismo

Tras bautizar a diez recién nacidos

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CIUDAD DEL VATICANO, domingo, 8 enero 2006 (ZENIT.org).- Benedicto XVI invitó este domingo a todos los bautizados, de las diferentes confesiones cristianas, a redescubrir la alegría y la belleza de este sacramento.



Así lo propuso desde la ventana de su estudio a las decenas de miles de peregrinos congregados en la plaza de San Pedro del Vaticano para rezar la oración mariana del Ángelus en una fría pero soleada mañana de invierno.

Tras recordar que minutos antes había bautizado en la Capilla Sextina a diez recién nacidos, el Santo Padre explicó que «el Bautismo de los niños expresa y realiza el misterio del nuevo nacimiento a la vida divina en Cristo».

«Los padres creyentes llevan a sus hijos a la fuente bautismal --añadió--, representación del \"seno\" de la Iglesia, de cuyas aguas benditas son engendrados los hijos de Dios».

El obispo de Roma subrayó que «el don recibido por los recién nacidos exige que sea acogido por ellos, una vez que se hagan adultos, de manera libre y responsable: este proceso de maduración les llevará después a recibir el sacramento de la Confirmación, que confirmará precisamente el Bautismo y les conferirá el \"sello\" del Espíritu Santo».

En ese día la Iglesia celebraba litúrgicamente la solemnidad del Bautismo de Jesús a orillas del Jordán, aunque en los numerosos países en los que el 6 de enero no es festivo, la Iglesia celebraba la Epifanía.

El deseo del Papa en esta fiesta fue que «todos los cristianos redescubran la alegría y la belleza de su Bautismo que, vivido con fe, es una realidad siempre actual: nos renueva continuamente a imagen del hombre nuevo, en la santidad de los pensamientos y de las acciones».

Por último, el pontífice recordó que «el Bautismo une a los cristianos de toda confesión. En cuanto bautizados, todos somos hijos de Dios en Cristo Jesús, nuestro Maestro y Señor».

Por eso pidió para todos los discípulos de Cristo la gracia de «comprender cada vez mejor el valor de nuestro Bautismo y de testimoniarlo con una digna conducta de vida».

El Papa se despidió de los peregrinos saludándoles en seis idiomas.