Benedicto XVI: “La búsqueda de Dios requiere una cultura de la palabra”

En una carta por la reapertura de la Biblioteca Apostólica Vaticana

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CIUDAD DEL VATICANO, viernes 12 de noviembre de 2010 (ZENIT.org).- “La búsqueda de Dios requiere como exigencia intrínseca una cultura de la palabra”, escribe Benedicto XVI en una carta enviada al archivero y bibliotecario de Iglesia Santa Romana, el cardenal Raffaele Farina, tras la reciente reapertura de la Biblioteca Apostólica Vaticana.

La biblioteca, que el Pontífice visitará el próximo 18 de diciembre, se cerró el 14 de julio de 2007 para permitir los trabajos de reestructuración y restauración en un ala del edificio del siglo XVI que la acoge.

En la carta, el Papa recuerda que “la Iglesia de Roma desde sus inicios está ligada a los libros” -los de las Sagradas Escrituras, en primer lugar, y después los teológicos y relativos al gobierno y a la disciplina- en una “continuidad” que parte de Pedro y llega hasta la Iglesia del siglo XXI.

Por eso, añade, la Biblioteca Apostólica, igual que el vecino Archivo Secreto, es parte integrante de los “instrumentos necesarios para el desarrollo del ministerio petrino”.

Y es también “un medio precioso al que el Obispo de Roma no puede ni pretende renunciar, por tener, al considerar los problemas, esa referencia que permite captar, en una perspectiva de largo plazo, las raíces remotas de las situaciones y sus evoluciones en el tiempo”.

Además, destaca el Pontífice, la Biblioteca Apostólica “conserva, desde sus orígenes, la inconfundible apertura, verdaderamente 'católica', universal, a todo lo bello, bueno, noble, digno (cf. Fil 4,8) que la humanidad ha producido a lo largo de los siglos”, no sólo en lo referido a la teología o la religión.

“Esa apertura a lo humano -precisa Benedicto XVI- no está dirigida sólo al pasado sino que se refiere también al presente”.

Por ello, en la Biblioteca Vaticana “todos los que buscan la verdad siempre han sido acogidos con atención y respeto, sin ninguna discriminación por confesión o ideología; de ellos sólo se requiere la buena fe de una investigación seria, desinteresada y cualificada”.

La Biblioteca Vaticana, concluye el Papa, como “lugar en el que las palabras humanas más elevadas son recogidas y conservadas” es, por tanto, “espejo y reflejo de la Palabra” de Dios.

La idea de la Biblioteca Vaticana nació en 1450 gracias al papa Nicolás V, que empezó poniendo a disposición su propia colección personal constituida por algunos centenares de manuscritos, que fue el primer núcleo de la futura biblioteca.

La fundación actual tuvo lugar bajo el papa Sixto IV della Rovere, que nombró como primer gubernator et custos a Bartolomeo Platina, en 1475.

Este papa hizo construir también la Capilla Sixtina y aumentó la colección hasta los 3.500 volúmenes, transformándola así en la mayor biblioteca de la Italia de la época.

Dos años después del inicio de las restauraciones, la Biblioteca Vaticana, ha desarrollado varios servicios a pesar de su cierre, como el catálogo on-line en internet y la reproducción fotográfica de los manuscritos.

La Biblioteca Apostólica Vaticana es una de las más antiguas del mundo. Es conocida sobre todo por sus colecciones de manuscritos de todas las épocas.

Conserva más de 1.600.000 libros antiguos y modernos, 8.300 incunables y más de 150.000 manuscritos y documentos de archivo, además de 100.000 documentos impresos y fragmentos.

Posee también algunos de los manuscritos más raros del mundo, incluidos los de Cicerón y Virgilio, así como fragmentos del Evangelio del siglo II.

Y cuenta con preciosos tesoros como el Codex vaticanus, un manuscrito de la Biblia completa en griego escrito hace 1.700 años, y las actas originales del proceso de Galileo, un manuscrito autógrafo de santo Tomás de Aquino y las cartas originales de Martín Lutero.

La biblioteca también tiene una inmensa colección numismática, de 300.000 monedas y medallas.

Recientemente se ha presentado el primer volumen de la Storia della Biblioteca Vaticana [Historia de la Biblioteca Vaticana, n.d.t], sobre los orígenes de la biblioteca entre el Humanismo y el Renacimiento (1447-1534), realizado por Antonio Manfredi con la colaboración de muchos estudiosos internos y externos a la biblioteca.