Benedicto XVI: La Cuaresma, 40 días para experimentar la locura del amor de Dios

En su mensaje con motivo de la Cuaresma 2007

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 13 febrero 2007 (ZENIT.org).- Cuarenta días para experimentar la locura del amor de Dios. Esta es la propuesta que hace Benedicto XVI en el Mensaje que ha escrito este año con motivo de la Cuaresma.



Según explica la misiva, publicada este martes por la Santa Sede, esta locura de amor tiene su expresión culminante en Cristo crucificado, Hijo de Dios. Por eso, el tema escogido es «Mirarán al que traspasaron» (Juan 19,37).

«En el misterio de la Cruz se revela enteramente el poder irrefrenable de la misericordia del Padre celeste. Para reconquistar el amor de su criatura, Él aceptó pagar un precio muy alto: la sangre de su Hijo Unigénito», constata.

«En la Cruz se manifiesta el eros de Dios por nosotros», aclara el pontífice, retomando un término central de su primera encíclica, «Deus caritas est».

Eros es, aclara el Papa citando al teólogo y místico bizantino que vivió ente los siglos V y VI d. C., Pseudo-Dionisio Areopagita, «esa fuerza que hace que los amantes no lo sean de sí mismos, sino de aquellos a los que aman».

«¿Qué mayor “eros loco” que el que trajo el Hijo de Dios al unirse a nosotros hasta tal punto que sufrió las consecuencias de nuestros delitos como si fueran propias?», se pregunta Benedicto XVI.

«¡Miremos a Cristo traspasado en la Cruz!», invita el Papa en esta Cuaresma. «En la Cruz Dios mismo mendiga el amor de su criatura: Él tiene sed del amor de cada uno de nosotros».

«En verdad, sólo el amor en el que se unen el don gratuito de uno mismo y el deseo apasionado de reciprocidad infunde un gozo tan intenso que convierte en leves incluso los sacrificios más duros».

«La respuesta que el Señor desea ardientemente de nosotros es ante todo que aceptemos su amor y nos dejemos atraer por Él».

«Aceptar su amor, sin embargo, no es suficiente. Hay que corresponder a ese amor y luego comprometerse a comunicarlo a los demás: Cristo “me atrae hacia sí” para unirse a mí, para que aprenda a amar a los hermanos con su mismo amor», concluye el Papa.

La Cuaresma es el período litúrgico de preparación para la pasión, muerte y resurrección de Cristo. En 2007, comienza con el Miércoles de Ceniza, el 21 de febrero, y concluye el 31 de marzo.