Benedicto XVI: Los Museos Vaticanos, «extraordinaria oportunidad de evangelización»

Audiencia papal a los participantes del Congreso del V Centenario de la institución

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CIUDAD DEL VATICANO, martes, 19 diciembre 2006 (ZENIT.org).- Al recibir en audiencia el sábado a los participantes en el Congreso Internacional promovido con motivo del V Centenario de los Museos Vaticanos, Benedicto XVI afirmó que la institución es una «extraordinaria oportunidad de evangelización».



El Congreso concluye un nutrido calendario de iniciativas conmemorativas, que se han desarrollado a los largo de todo el año y que «no tendían sólo a conmemorar eventos del pasado, sino también a crear nuevas oportunidades de profundización para los numerosos visitantes que cada día acuden a los Museos», que el Papa ha definido como «las mayores instituciones museales del mundo entero».

El Pontífice ha expresado su felicitación por el simposio, cuya atención se ha centrado en el tema de la identidad y el papel de los museos hoy y sobre sus perspectivas futuras.

Mediante «estudios teóricos, intervenciones específicas, intercambios de experiencias y un franco diálogo» se ha tratado de identificar «elementos que permitan delinear mejor la función, que podríamos definir “educativa” del museo en el contexto de la actual sociedad globalizada», subrayó el Papa.

Benedicto XVI recordó que «la Iglesia desde siempre apoya y promueve el mundo del arte, considerando su lenguaje como un vehículo privilegiado de progreso humano y espiritual» y que hizo colocar en la puerta de entrada de la entrada del Museo Cristiano una inscripción: «Ad augendum Urbis splendorem et asserendam religionis veritatem» («Para promover el esplendor de la ciudad de Roma y afirmar la verdad de la religión cristiana»).

«El desarrollo en el tiempo de los Museos Vaticanos demuestra que estas finalidades han permanecido siempre bien presentes en el empeño de los pontífices», constató.

Los Museos Vaticanos –prosiguió- «pueden representar una extraordinaria oportunidad de evangelización porque, a través de las diversas obras expuestas, ofrecen a los visitantes un testimonio elocuente del entrelazado continuo que existe entre lo divino y lo humano en la vida y en la historia de los pueblos».

«El ingente número de personas que cada día los visitan demuestra -puntualizó- el creciente interés hacia estas obras maestras de arte y estos testimonios históricos, que son una síntesis maravillosa de Evangelio y Cultura».

El Papa reconoció que «la función del Museo ha cambiado hoy sensiblemente»: «De un privilegio, el Museo se ha convertido en un derecho; de centro reservado a los artistas, a los especialistas y sólo a los hombres de cultura, es en nuestros días, cada vez más, casa de todos, respondiendo de tal modo a una difundida exigencia formativa de la sociedad».

Una atención especial se reserva «justamente» a las nuevas generaciones, «que en los Museos pueden reconocer las raíces de su historia y de su cultura», expresó.

Y es que «cada oportunidad para favorecer la integración y el encuentro entre los individuos y los pueblos es sin duda algo que se debe impulsar», afirmó el Papa.

«En tal perspectiva, también los museos, aún teniendo en cuenta las condiciones sociales cambiadas, pueden convertirse en lugares de mediación artística -admitió-, eslabones de relación entre el pasado, el presente y el futuro, encrucijada de hombres y mujeres de varios continentes, además de canteras de investigación y forjas de enriquecimiento cultural y espiritual».

El diálogo cada más deseado entre culturas y religiones –prosiguió- «no puede sino facilitar el recíproco conocimiento y hacer más provechosos los esfuerzos para construir un porvenir común de progreso solidario y de paz para toda la humanidad».

«Los Museos podrán contribuir a difundir la cultura de la paz si, conservando su naturaleza de templos de la memoria histórica, son también lugares de diálogo y de amistad entre todos», concluyó el Santo Padre.